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La familia de Fuad Sharef muestran sus visados estadounidenses el 30 de enero de 2017 en Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí, el 30 de enero de 2017, tras su regreso de Egipto, desde donde pensaban viajar a EEUU

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Dejaron sus trabajos, vendieron la casa y se subieron a un avión para comenzar una nueva vida en Estados Unidos. Pero el decreto de Donald Trump impidió a Fuad Sharef, su mujer y sus hijos llegar a su destino.

Aún consternado por este repentino cambio de situación, Fuad Sharef, de 51 años, pasa una a una las hojas de los pasaportes iraquíes de su familia, todos con un visado de inmigración estadounidense obtenida al cabo de "años de espera".

Fue en El Cairo, escala de su viaje hacia su nueva vida, donde el sueño se detuvo. Un empleado del aeropuerto les pidió sus tarjetas de embarque y luego regresó con la mala noticia: "Tienen prohibido viajar hacia Estados Unidos".

El decreto firmado el viernes por Donald Trump prohíbe el ingreso a Estados Unidos a todos los refugiados, así como a los ciudadanos de Irak y otros seis países de mayoría musulmana, con el afán de frenar, según la nueva disposición, la llegada de eventuales "terroristas islamistas radicales".

En el salón del apartamento de su cuñado en donde se instaló la familia desde que regresó a Erbil, en el Kurdistán iraquí, la decepción de Fuad Sharef se mezcla a la rabia.

"Ayudé al Gobierno estadounidense, trabajé con ellos durante momentos de crisis y puse mi vida en peligro", afirmó Sharef, que trabajó para la organización no gubernamental estadounidense RTI International, unida por contrato con el Gobierno estadounidense.

"Trump y su nueva administración nos dejó caer", lamentó, subrayando que algunos de sus colegas murieron.

Antes de partir, "tuve que vender todas mis pertenencias, mi mujer y yo dejamos nuestros empleos y sacamos de la escuela a nuestros hijos", agregó con amargura.

Y después de dos años de espera, los estadounidenses "me dieron un visado", confirmando "que no representaba un peligro para Estados Unidos y el pueblo estadounidense".

Las restricciones de Washington intervienen cuando el ejército iraquí lleva a cabo una vasta ofensiva contra el grupo Estado Islámico (EI) en su bastión de Mosul (norte), con el apoyo a la coalición internacional liderada por Estados Unidos.

El ministro de Relaciones Exteriores iraquí estimó el lunes "necesario que la nueva administración estadounidense reconsidere su decisión errónea".

Fuad Sharef indicó que envió una consulta a la embajada estadounidense en Bagdad para pedir consejo. "No he tenido respuesta todavía", afirmó.

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AFP