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Simpatizantes del candidato presidencial Jude Celestin en Puerto Príncipe el 22 de octubre de 2015 en Haití

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Después de un mes de apatía en el que solo los carteles repartidos por la ciudad daban cuenta de la proximidad de las elecciones del domingo en Haití, la recta final de la campaña tomó un aire carnavalesco.

La plaza del Campo de Marte, el lugar tradicional de los desfiles de carnaval en Puerto Príncipe, vio circular el viernes una carroza decorada con los colores del partido Liga alternativa para el progreso y la emancipación haitiana (Lapeh), del aspirante Jude Célestin, quien se presenta a los comicios presidenciales por segunda vez.

Una multitud bailó durante horas en torno al carro de carnaval, rodeado asimismo por motocicletas con carteles de su campaña.

"Yo quería estar allí para el cierre de la campaña de Jude Célestin. Esta vez no podrán robar las elecciones", exclamó Lucksenson Morel a voz en cuello, para poder ser escuchado sobre el volumen ensordecedor de los parlantes.

Este simpatizante no ha olvidado cómo en las elecciones de 2010, Célestin, delfin del entonces mandatario saliente René Preval, se retiró de la segunda vuelta en medio de intensas manifestaciones en apoyo a su rival y favorito Michel Martelly y tras un recuento de los votos por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En esta ocasión Célestin no es el delfín de nadie, sino que atrae seguidores por su experiencia como jefe del Centro Nacional de Equipamiento (CNE, a cargo de la construcción y mantenimiento carreteras).

"Me encanta Jude porque trabaja, mostró a las chicas cómo conducir maquinaria pesada, creó puestos de trabajo. Como presidente hará mucho más", aseguró Luckenson.

Sobre el ambiente festivo de su cierre de campaña, Célestin, de 32 años, dice que "es cierto que es como un carnaval en octubre, aunque es política. Pero usted sabe que a los haitianos nos gusta el ambiente; estamos aquí para relajarnos".

- Dejando huella en la gente -

Después de la elección del presidente Michel Martelly, un excantante popular, Haití volvió a contar este año con la participación de artistas en la esfera política.

Wyclef Jean, excantante de Fugees, probó suerte en 2010, pero tuvo que abandonar debido a que no había residido los cinco años previos en el país. Y en este final de campaña, el artista, que durante sus representaciones internacionales enarbola a menudo la bandera haitiana, lanzó una canción para apoyar Jude Célestin.

Además de Célestin, otros 53 candidatos se presentan a las elecciones presidenciales, y ellos también concentraron esfuerzos y medios para intentar llegar a la gente en el último día de campaña.

Numerosos desfiles y reuniones paralizaron el tráfico en las principales calles de Puerto Príncipe, así como en la segunda ciudad del país, Cap-Haitien.

Pero la comitiva que atrajo a más personas fue, sin duda, la de la candidata Maryse Narcisse (del partido Fanmi Lavalas), que estuvo acompañada por el expresidente Jean-Bertrand Aristide, venerado en los barrios más pobres de la capital.

La noticia de que "Jean-Bertrand Aristide salió a las calles" se extendió como reguero de pólvora en los barrios pobres. Desde su regreso del exilio en marzo de 2011, el exsacerdote que se convirtió en presidente no había desfilado en sus bastiones.

Flanqueado por la bandera nacional en el capó del auto, Aristide y Narcisse recorrieron durante horas los barrios.

"El presidente Aristide es un estratega: sabe cuándo debe salir. Estamos muy contentos. Algunos de los más jóvenes nunca le habían visto fuera de la televisión", dijo sonriente Frantz Bico Legros.

A pie, en moto o hacinados en automóviles, los partidarios de Fanmi Lavalas siguieron el cortejo por las calles de Cité Soleil, exteriorizando su aprecio por su líder: "Aristide, nuestro rey. Maryse presidenta".

El partido Lavalas fue excluido de todas las elecciones celebradas tras el derrocamiento de Aristide y su exilio en 2004.

Entre canciones, bailes y risas, los seguidores de Lavalas se ponen no obstante serios para hablar sobre la elección presidencial.

"Desde el golpe de Estado contra Aristide en 2004, no hubo nada de seriedad en el país. Hoy es la primera vez que tenemos una mujer para dirigir el país. No necesita sondeos: mire, la encuesta está ahí, con la multitud", concluyó Emmanuel Pierre-Armand, mientras sostenía carteles de Maryse Narcisse.

AFP