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Un cordón policial junto a la terminal 3 del aeropuerto de Kastrup, en Copenhague, el 18 de noviembre de 2015, después de que se evacuara la terminal por un paquete sospechoso

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Para combatir mejor las amenazas terroristas, especialistas en seguridad aérea reunidos en Barcelona abogan por reforzar la detección de comportamientos sospechosos en los aeropuertos, aunque sin llegar a los cuestionarios exhaustivos aplicados por Israel.

El análisis de conducta consiste en "detectar los comportamientos anormales durante todo el trayecto del pasajero", desde su entrada en el aeropuerto hasta su embarque en el avión, explica a AFP Erick Bouraï, responsable de seguridad de la organización ACI (Airports Council International) en Europa. "La observación se realiza, primero a distancia, por especialistas," que interrogarán a la persona en caso de duda, detalla al margen de un congreso celebrado en Barcelona el martes y este miércoles.

Estas técnicas son poco utilizadas en Europa, señala el experto, pero los temores a un atentado, alimentados por los ataques del viernes en París y la explosión en vuelo de un avión ruso sobre el Sinaí egipcio el 31 de octubre, las hacen cada vez más recomendables como complemento de los escáneres corporales y de equipaje.

"Las tecnologías pueden ir y venir, pero nuestra capacidad de detectar anomalías en el comportamiento humano nunca cambiará", argumenta Lauren Stover, directora de seguridad del aeropuerto estadounidense de Miami.

Una persona que evita a los agentes de seguridad, que transpira demasiado o va vestida con un gran abrigo cuando viaja al Caribe llamará la atención, explica, precisando que se trata de detectar eventuales incoherencias entre el pasajero y su destino.

"Un único comportamiento no basta, es la suma de pequeños detalles", agrega Rubén Jiménez, jefe de la división de seguridad del aeropuerto suizo de Ginebra.

Ese aeropuerto prevé formar a agentes en análisis de comportamiento a partir de 2017. "Ya se ha probado desde hace un año en los aeropuertos parisinos", afirma un portavoz de la Dirección General de Aviación Civil francesa.

Otra ventaja: "muchos aeropuertos en el mundo no pueden permitirse el lujo" de adquirir escáneres de última generación, de ahí la importancia de apoyarse en las capacidades humanas, considera Anthony Bridges, asesor de la empresa británica Qinetiq.

- Controles imprevisibles -

Todo el personal, desde el vendedor del 'duty free' hasta el camarero de un restaurante, puede ayudar a detectar actitudes sospechosas, explica Stover.

En el aeropuerto de Miami, que emplea a 38.000 personas, desde 2005 los agentes de policía son formados durante toda una semana, los empleados de seguridad durante un día y los otros empleados, sensibilizados durante una hora, detalla.

Esta técnica se inspira en los procedimientos utilizados en el aeropuerto internacional Ben Gurion de Tel Aviv. Allí, los agentes de seguridad no se limitan a observar a los pasajeros sino que los interrogan sobre su origen, el motivo de su viaje, etc. Un detalle considerado inhabitual puede conducir a un interrogatorio más exhaustivo e incluso a un cacheo.

Los expertos europeos se muestran sin embargo reticentes a ir tan lejos, debido al tiempo que implica para los pasajeros y el coste que supone para los aeropuertos.

"No quiero pasar por eso dado el estado de amenaza terrorista que tenemos en Suiza", afirma Jiménez. Hay un riesgo de caer en controles selectivos por el aspecto "contra el que debemos protegernos", advierte el suizo, además de la delicada cuestión de la protección de datos personales.

Para los expertos, el análisis de comportamiento no debe reforzar la batería de dispositivos de seguridad sin que se replantee antes el conjunto del sistema.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York se instauró todo un protocolo de controles que ofrece un nivel de seguridad equivalente en todos los aeropuertos, especialmente en Europa y Norteamérica, señala Bourai.

¿Sus límites? "Cualquiera que tome dos veces el avión sabe cómo funcionan los controles", lamenta Jiménez, para quien es necesario utilizar métodos de vigilancia más imprevisibles, que combinen la tecnología y los controles humanos.

"Cuando tomo un avión, no debo saber si me van a interrogar, pasarme por el detector de explosivos, someterme a un cacheo o registrar mi vehículo en el aparcamiento", propone. Todo con el fin de "hacer la preparación de un atentado más complicada".

AFP