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La canciller alemana, Angela Merkel, en la sede de la conservadora Unión Cristiano Demócrata (CDU, por sus siglas en alemán), en Berlín el 27 de marzo de 2017, al día siguiente de las elecciones regionales en Sarre

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La canciller alemana, Angela Merkel, celebraba este lunes la clara victoria de su partido en una elección regional, que le da un respiro frente a sus críticos y frena las ambiciones de los socialdemócratas de derrotarla en las legislativas de septiembre.

"Ha empezado la desmitificación" del jefe de los socialdemócratas del PSD, Martin Schulz, que según los sondeos amenazaba a la canciller alemana, declaró Volker Bouffier, uno de los responsables de los demócrata-cristianos (CDU), después de la clara victoria de éstos en el pequeño estado regional de Sarre.

EL CDU alcanzó el 40,7%, según resultados definitivos publicados en la noche, o sea cinco puntos más que en la última elección regional en esta antigua zona minera, con tradición obrera y fronteriza con Francia.

Esta elección se planteaba como una evaluación para la capacidad de Schulz para desalojar de la Cancillería a Merkel, que lleva 12 años como jefa de Gobierno y que aspira en septiembre a un cuarto mandato.

Pero Schulz no se dejó amilanar: "Las campañas electorales son carreras de fondo y no 'sprints', y nosotros tenemos un buen y largo aliento", replicó.

- "Gran señal" -

El resultado regional ha caído sin embargo como una ducha de agua helada en el SPD. El partido de Schulz buscaba la victoria en Sarre, estado ('land') donde -como en la coalición que dirige Merkel a nivel nacional- gobierna como socio minoritario de la CDU.

La prensa alemana destacaba este lunes sin miramientos las limitaciones del 'efecto Schulz', a quien los últimos sondeos daban empatado a nivel nacional con la canciller.

Sarre, donde apenas viven 800.000 personas, "es un pequeño estado, pero ha dado una gran señal", opina el diario popular Bild. Otras dos elecciones regionales están previstas en mayo en Alemania, antes de las legislativas del 24 de septiembre.

A principios de año, el SPD llegaba apenas a 20% de la intención de voto en los sondeos, pero la llegada a su dirección de Schulz, expresidente del Parlamento Europeo, le permitió ganar en un tiempo récord no menos de 10 puntos en las previsiones de voto a nivel nacional.

Por ello, los socialdemócratas empezaron a soñar con convertirse en alternativa a Merkel, una canciller además criticada en su propio campo tras haber permitido la entrada en 2015 y 2016 de un millón de personas que solicitaban asilo.

- 'Burbuja' -

La prensa se pregunta ahora si ello no fue más que una "burbuja" pasajera.

El diario Süddeutsche Zeitung (centro-izquierda) recordaba este lunes que "en una democracia no es el 'ruido' lo que cuenta, sino el resultado de las elecciones. Este entusiasmo por el SPD de Martin Schulz ha tenido más efecto en los sondeos que en Sarre", sentenciaba.

"El SPD es más débil que lo que daban a entender esos crecientes apoyo a favor de Martin Schulz", escribe por su lado el conservador Die Welt y añade: "ahora veremos de qué madera está hecho Schulz".

Tal como indica Frankfurter Allgemeine Zeitung, varios diarios opinan que la perspectiva de una alianza en Sarre -y quizá más adelante a nivel nacional- del SPD con la izquierda radical de Die Linke, surgida del partido comunista de la exRDA, genera miedo y rechazo entre muchos electores.

Haber hablado de esta alianza llamada 'Roja-Roja' fue un "error capital", dice el diario.

"Hablar de 'Roja-Roja' en este Estado es algo que no funciona", comentó la jefe local de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, llamada la 'Merkel de Sarre', y que la canciller considera según la prensa alemana como una posible sucesora.

AFP