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Un campo anegado en la ciudad de Joso en Japón el 11 de septiembre de 2015

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Los campesinos más pobres son cada vez más vulnerables ante el fenómeno de El Niño, las sequías o las lluvias torrenciales: nuevas formas de seguros, con la asistencia de potentes satélites y ordenadores, emergen para ayudar a protegerlos.

Tradicionalmente, cuando se produce un siniestro, un experto es enviado al lugar para evaluar daños. Algo que puede ser muy caro, si se trata de alejadas zonas de un país en vías de desarrollo.

El seguro "indicial" o "paramétrico" genera en cambio automáticamente una indemnización cuando indicadores observados por estaciones meteorológicas o por satélites --precipitaciones, temperaturas, etc-- superan un umbral fijado previamente.

Así, los costes son reducidos, el proceso de indemnización es más corto y la cotización a pagar es asequible. Ello permite a los pequeños agricultores superar las dificultades y evitar el endeudamiento, incluso la venta de sus bienes.

El seguro estimula también la inversión, ya que los campesinos no dudan en invertir más en abonos o simientes para garantizar un mejor rendimiento.

"De los 400 a 500 millones de agricultores potencialmente 'asegurables' solamente 40 a 50 millones recurren al seguro", indica Gilles Galludec, responsable del Programa global para el seguro indicial (GIIF) gestionado por el Banco Mundial.

La mayor parte de estos beneficiarios se hallan en grandes países emergentes, en India --donde el Estado aporta importantes ayudas financieras--, en China, en Brasil o en México.

Los proyectos se han multiplicado en los últimos 15 años. Algunos han adquirido importancia, como la experiencia lanzada en Kenia en 2009 por la Fundación Syngenta, cinco años más tarde convertida en la sociedad Acre (Agriculture and climate risk enterprise).

- Protección para cultivadores -

Gracias a este organismo, más de 230.000 cultivadores de trigo, en Kenia y Ruanda, están protegidos contra la sequía o los excesos de lluvia.

En promedio, los agricultores asegurados han invertido un 19% más en sus granjas y ganaron un 16% más que los no asegurados.

Para los campesinos que descubren el principio del seguro "queríamos productos simples acompañados por un mensaje simple" destaca Benjamin Njenga, responsable de los analistas de Acre.

Entre sus soluciones: un campesino compra un paquete de simientes en el que hay un código transmitido a Acre, que puede geolocalizarlo. Si hay que pagar una indemnización, recibe el pago directamente en su teléfono móvil para la compra de un nuevo paquete.

Pero para algunos, pagar por un seguro una cantidad, por pequeña que sea, puede ser problemático, por lo que varios actores del sector tienen interés en subvencionar la prima de seguro.

Al margen de las nuevas técnicas de comercialización, los aseguradores deben encontrar la fórmula correcta para que los índices meteorológicos se correspondan con la realidad de los beneficiarios.

La reciente multiplicación de satélites ha permitido reflejar con mayor precisión la situación en el terreno, en comparación con lo hacían las estaciones meteorológicas, demasiado dispersas o mal cuidadas.

Paralelamente, la creciente capacidad de los ordenadores para tratar grandes cantidades de datos permite explotar mejor las informaciones contenidas en estas imágenes.

Para que el seguro "indicial" se extienda, sus promotores insisten en la importancia del apoyo de los estados, que en Estados Unidos o en Europa subvencionan de forma masiva estas pólizas de los agricultores.

Pero esta protección no es una panacea, insisten estos promotores, porque se produce únicamente en caso de desastre excepcional y, sobre todo, es solamente un instrumento entre otros para luchar contra la pobreza y el cambio climático.

AFP