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Un migrante africano espera en la habitación de un 'gueto' de Agadez, en el norte de Níger, el 1 de abril de 2017

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Entre las decenas de miles de migrantes que pasan por Agadez, puerta del desierto en el centro de Níger, cientos de ellos necesitan cuidados médicos, pero también apoyo psicológico tras la dura experiencia vivida.

Ibrahim Kamara, de 37 años y oriundo de Serrekunda, la mayor ciudad de Gambia, cojea apoyándose en un bastón en un 'gueto' de Agadez, las parcelas en las que viven los migrantes que quieren salir de allí. Hace seis meses, estaba en la parte de atrás de una camioneta que se dirigía hacia Libia.

"Al cabo de 5 horas de camino, el coche tuvo un accidente. Me rompí la pierna", cuenta. "Me trajeron a Agadez y me curaron en el hospital. Desde entonces, espero a mejorarme para volver a partir".

El accidente no le hizo echarse atrás: "Quizá muera, pero es mejor intentarlo que seguir en Gambia. Allí, no tengo trabajo ni mujer, porque no tengo dinero".

Los accidentes son frecuentes y a menudo trágicos en este terreno difícil, donde los conductores circulan durante horas sin parar sobre pistas y dunas al volante de camionetas sobrecargadas.

- "Estados lamentables" -

"Traen (migrantes) aquí en estados verdaderamente lamentables. Y esos son los que conseguimos llevar al hospital", explica Djibo Mazou de Médicos del Mundo, que está al cargo de la atención médica de los migrantes en los centros de salud de la ciudad.

Más de 2.000 pacientes fueron atendidos por la ONG en 2016. "Están los accidentes de carretera, pero los casos más frecuentes son la malaria, los problemas digestivos y el decaimiento", precisa Mazou.

En junio, al menos 44 migrantes, entre ellos bebés, fueron hallados muertos en pleno desierto.

"Durante el viaje también hay hambre porque a menudo cuando viajan no tienen nada para comer. Así que, cuando bajan, comen todo lo que se encuentran.... Los que vuelven de Libia están cansados, debilitados", añade. Y hay casos de heridos de bala.

Las heridas psicológicas son importantes también, tanto en los migrantes que están en pleno camino de ida, como en los que están de vuelta por no haber conseguido su objetivo.

"Están los que dejan Libia por situaciones de crisis o de conflictos, las víctimas de asaltos y otros ataques necesitan que alguien se encargue de ellos", explica Cheffou Boubé, psicólogo coordinador nacional de Médicos del Mundo.

"Pero también están los que salen. Dejan su país y vienen aquí, a un país que no es el suyo. El contexto no es el mismo: el clima, la situación, las condiciones de vida. Están desconectados de sus puntos de referencia, de su organización social, de sus valores... algunos también han sufrido violencia física o psicológica", recalca.

- Grupos de apoyo -

"Todo esto produce mucho estrés, sensación de inquietud, de tristeza, de desespero", subraya. La ONG ha contratado a trabajadores sociales que visitan regularmente los 'guetos', donde los migrantes se reagrupan, y tratan de detectar a los que necesitan ayuda.

Aunque al principio se mostraban desconfiados, los traficantes se han acostumbrado a las visitas de los trabajadores de salud y los migrantes son receptivos, explica Boubé.

En ocasiones hay que tratar psiquiátricamente los casos más graves, con hospitalizaciones o consultas individuales. "Es el caso, por ejemplo, de la esquizofrenia. Hemos tenido casos aquí. Hay gente desconectada de la realidad, agresiva, violenta. Están afectados profundamente, hemos atendido casos individuales", subraya Boubé.

Además, la ONG ha puesto en marcha grupos de apoyo dentro de los 'guetos', donde psicólogos o trabajadores sociales escuchan a los migrantes en grupos de 15. "Más de 400 migrantes" se han beneficiado de este servicio.

"Formulamos un tema en función del grupo de apoyo. Cuando vamos a un 'gueto', por ejemplo, o a un centro de acogida de migrantes, los temas vienen de los migrantes", explica el responsable de la organización. "El objetivo es reforzar su capacidad de adaptación. Están ahí para continuar" su camino.

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