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Unas 30 personas se manifiestan frente a la Autoridad de Regulación Nuclear, en Tokio, el 20 de mayo de 2015, tras su decisión de dar el visto bueno a las medidas de seguridad del reactor número 3 de la central de Ikata

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El gobernador de una prefectura de Japón aprobó este lunes la reactivación de un reactor nuclear de su región, que podría entrar en servicio en la primavera de 2016.

Tokihiro Nakamura, de la prefectura de Ehime (suroeste), autorizó la puesta en funcionamiento del reactor número 3 de la central de Ikata, explotada por la empresa Shikoku Electric Power.

"En tanto que gobernador de Ehime, doy mi acuerdo", dijo a la prensa. La puesta en servicio podría tener lugar en la primavera de 2016.

De momento, de los 43 reactores nucleares existentes en Japón, sólo dos (Sendai 1 y 2) están en funcionamiento.

Después de la catástrofe nuclear de Fukushima, en marzo de 2011, todos los reactores del archipiélago fueron apagados progresivamente (los dos últimos en septiembre de 2013) para tareas de mantenimiento y mejoras de seguridad.

El reactor nuclear Ikata 3, detenido en abril de 2011 para un mantenimiento regular, es el quinto que podrá potencialmente funcionar, según las nuevas normas de seguridad, más exigentes. Antes de él fueron aprobadas las reactivaciones de Sendai 1 y 2 (en servicio) y Takahama 3 y 4, que siguen detenidos por decisión cautelar de la justicia.

Las nuevas normas técnicas buscan proteger mejor las instalaciones atómicas, así como las poblaciones y el entorno circundantes, de los riesgos de una catástrofe natural, un ataque terrorista o un accidente de avión.

El gobierno del conservador Shinzo Abe defiende la energía atómica por razones económicas, ya que la industria necesita mucha energía y la importación cuesta cara. Desde hace casi tres años, el ejecutivo nipón aboga por la reactivación de todos los reactores considerados seguros por la Autoridad de Regulación Nuclear.

Los organismos ecologistas tachan de irresponsable esta política, aunque por otro lado la movilización ciudadana contra la energía atómica se ha debilitado desde el pico alcanzado en los meses posteriores al drama de Fukushima.

AFP