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Un avión se estrella contra las torres del World Trade Center en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York

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Arabia Saudita está a la expectativa de la divulgación de un capítulo secreto de un informe del Congreso de Estados Unidos, que podría implicar a sus líderes en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En el país árabe temen que la eventual publicación del documento (15 años después de los ataques contra Nueva York y Washington) abra sospechas en momentos de relaciones tensas entre ambas naciones.

En diciembre de 2002, un año luego de los ataques, los comités de inteligencia de la Cámara de Representantes y el Senado publicaron un informe de la investigación estadounidense sobre estos supuestos vínculos.

Pero el entonces presidente, George W. Bush, ordenó clasificar 28 páginas del reporte para proteger los métodos y las identidades de las fuentes de inteligencia de Estados Unidos.

Sin embargo, el mes pasado el senador Bob Graham dijo que el documento debería ser público y afirmó que funcionarios saudíes dieron asistencia a los secuestradores del 9/11.

Graham, que era el presidente de la comisión de inteligencia del Senado, comentó que la Casa Blanca le dijo que decidirá en junio si desclasifican esas páginas del informe.

El asunto del presunto (vehementemente negado por Riad) vínculo saudí con los atentados que dejaron unos 3.000 muertos fue nuevamente traído a colación con la intención de aprobar una acción judicial contra el reino.

Algunos familiares de las víctimas presionan para que el Congreso apruebe una ley que retire la inmunidad soberana de Arabia Saudita.

- Misteriosas páginas -

Pero Riad insiste en que no tiene nada que temer de las misteriosas 28 páginas, además de afirmar que los investigadores estadounidenses han desacreditado intencionalmente todos los alegatos que el documento contiene.

"Nuestra posición, desde cuando el reporte fue publicado en 2002, fue la de decir 'publiquen esas páginas'," manifestó el ministro saudí de Relaciones Exteriores, Adel al-Jubeir, la semana pasada en Ginebra.

"Sabemos por otros funcionarios de alto rango de Estados Unidos que las acusaciones hechas en las 28 páginas no resisten un examen riguroso. Entonces sí, publiquen las 28 páginas".

En Washington, el documento del Congreso fue reemplazado en julio de 2004 por el informe final de una comisión aparte ordenada por Bush.

Esta no encontró evidencia de complicidad de funcionarios saudíes, pero el misterio alrededor de aquellas 28 páginas ha seguido alimentando la sospecha.

"No podemos defendernos de esos cargos si somos acusados por fantasmas que tienen forma de 28 páginas", dijo Jubeir.

"Pero cada cuatro o cinco años el tema vuelve y es como una espada sobre nuestras cabezas. Publíquenlo", insistió.

Añadió que, gracias a múltiples filtraciones que se dieron desde que el informe del Congreso fue puesto en una caja fuerte, puede imaginar lo que dice.

"Nada queda en secreto", argumentó. "Sabemos que hay muchas indirectas e insinuaciones".

- Inmunidad si, inmunidad no -

Contengan lo que contengan las páginas faltantes del informe del Congreso, los defensores de Arabia Saudita apuntarán al informe de la otra comisión.

"Arabia Saudita ha sido desde hace tiempo considerada como la principal fuente de financiamiento de Al-Qaida", dice ese reporte.

"Pero no encontramos evidencia de que el gobierno saudí como institución o funcionarios saudíes individualmente hayan financiado esta organización", agrega.

Si Riad está tan segura de su defensa, ¿por qué entonces tanto nervio respecto a la publicación?

Informes apuntan que el reino amenazó con retirar 750.000 millones de dólares en inversiones de Estados Unidos si el Congreso aprueba levantar la inmunidad del país en las cortes estadounidenses.

La afirmación causó indignación; "Escoria real", tituló el tabloide New York Daily News. A su turno, Jubeir lo niega.

"Es un sinsentido", declaró, argumentando que Riad simplemente advirtió que el proyecto de ley considerado por el Congreso anularía la idea de inmunidad soberana.

"Es un principio simple y protege a todos, incluyendo a Estados Unidos", dijo.

"Dijimos que una ley así reduciría la confianza de los inversores, no solo la de Arabia Saudita sino la de todos", añadió.

"Pero ahora esta idea de 'Dios mío, ¿ahora los saudíes están amenazándonos? No, nosotros no amenazamos".

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AFP