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Tabletas en una tienda de San Francisco, el 5 de febrero de 2013

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Computadoras, tabletas y ordenadores portátiles podrán ser importados en Argentina sin pagar aranceles a partir de abril, anunció el lunes el gobierno, una medida que industriales y sindicatos del sector intentaban impedir.

El gobierno argentino publicó este lunes en el Boletín Oficial el decreto, según el cual "se elimina desde el martes el arancel de 12% promedio para la importación de componentes para producir computadoras y desde abril el pago de los derechos de 35% para la compra externa de notebooks, tablets y computadoras".

La política aperturista del presidente Mauricio Macri motivó el rechazo de la patronal Asociación de Fábricas Argentinas de Terminales de Electrónica, quien advirtió que "se ponen en riesgo 10.000 puestos de trabajo a nivel nacional".

El único fabricante argentino de computadoras, la empresa Banghó, anunció a finales de enero el despido de más de 200 operarios por la fuerte caída de ventas en el mercado interno, aunque luego suspendió su decisión tras iniciar una negociación abierta en el Ministerio de Trabajo.

Banghó había señalado que si se eliminaban los aranceles externos, se vería obligado a cerrar las plantas donde trabajan en total unas 650 personas.

"No existe ningún producto que pueda competir con China", había declarado a la prensa Carlos Suaya, representante de la compañía.

El poderoso sindicato Unión Obrera Metalúrgica, que abarca a los trabajadores de Banghó, realizó hace una semana una multitudinaria manifestación por el centro de la capital y un mitin frente al Ministerio de Trabajo para protestar por unos 9.000 despidos y 15.000 suspensiones de operarios causados por la recesión que atraviesa el país.

El proceso comenzó al asumir Macri hace 14 meses.

Los sindicalizados metalmecánicos aumentaron de 90.000 a 250.000 entre 2003 y 2015, cuando los gobiernos peronistas de centroizquierda de Néstor y Cristina Kirchner aplicaron una política de fomento fabril y proteccionismo.

El decreto de Macri se encuadra dentro de las excepciones que tienen los países miembros del Mercosur para reducir aranceles. El gobierno argumenta que la apertura "redundará en la disminución de los costos de fabricación de diversos aparatos y equipos electrónicos, mejorando las condiciones de competitividad y productividad".

El gobierno apuesta a una baja de precios luego de haberse registrado una inflación de 40% en 2016, según consultoras privadas.

AFP