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Dos soldadores trabajan en un astillero de Chongqing, en el centro de China, el pasado 21 de septiembre

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China anunció el viernes una serie de medidas para agilizar el crédito y frenar la rápida desaceleración de su economía, que se hace sentir en todos los continentes.

El Banco del Pueblo Chino (PBoC, banco central) recortó su tasa de préstamos -por sexta vez en un año- y su tasa de depósitos y redujo el porcentaje de fondos obligatorios (encajes) que los bancos deben mantener en sus arcas, a fin de facilitar el crédito.

También suprimió los topes a los intereses que los bancos pueden ofrecer a sus ahorristas, con el objetivo de alentar la competencia en el sector financiero de la segunda economía mundial.

Los recortes de la tasa básica de referencia y de la tasa de depósitos son de 0,25 puntos porcentuales, hasta un 4,35% y un 1,50% respectivamente, precisó el PBoC en su sitio internet.

"El crecimiento de la economía china sigue bajo presión a la baja" y "el nivel de precios es globalmente débil, lo cual deja margen para recortar los tipos", explicó el instituto emisor.

La reducción de los encajes es de 0,5 puntos básicos (0,5%) e incluso de 1 punto en algunos casos, como incentivo para apoyar a las pequeñas empresas.

- Bajo crecimiento -

Los incentivos aplicados hasta ahora han resultado insuficientes para invertir la ralentización de China. El Producto Interno Bruto (PIB) del país aumentó en el tercer trimestre un 6,9% interanual, su peor resultado desde 2009.

Pero según numerosos observadores, la desaceleración podría ser incluso mayor que la admitida por las estadísticas oficiales chinas.

Los anuncios fueron recibidos por los mercados y reforzaron la tendencia al alza provocada la víspera por las promesas del Banco Central Europeo (BCE) de examinar a fin de año la pertinencia de nuevos incentivos para sacar de su letargo a las economías de la zona euro y evitar que caigan en deflación.

La Bolsa de Fráncfort cerró con ganancias de 2,88%, la de París subió 2,53% y la de Londres 1,06%.

China se había convertido en el motor del crecimiento mundial desde la crisis financiera global de 2008 y su desaceleración se hace sentir en todos los continentes, en particular en los países que abastecen de materias primas e insumos a sus industrias.

El presidente Xi Jinping, en visita de Estado en el Reino Unido, descartó esta semana que su país corriese el riesgo de un "aterrizaje brutal", aunque reconoció que "la economía china enfrenta presiones a la baja y problemas estructurales".

El banco central sacó a relucir su arsenal de medidas en vísperas de la apertura de un plenario del Partido Comunista Chino (PCC, partido único), que a partir del lunes próximo discutirá el plan quinquenal 2016-2020.

Las autoridades nacionales prometieron recientemente una reestructuración de las empresas estatales, que siguen articulando la economía del país, pese a las cuatro décadas de política de apertura.

El gobierno pretende que el consumo de los hogares y el sector de los servicios reemplacen a la industria y las inversiones como fuerzas motrices del país.

AFP