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Una protesta en la ciudad tunecina de Kasserine, el 20 de enero de 2016

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Centenares de personas volvieron a expresar a lo largo de este miércoles su hartazgo por la situación de miseria social en Kasserine, una región empobrecida en el centro de Túnez sumida en fuertes tensiones, registrándose enfrentamientos con la policía, reavivados por la muerte de un joven desempleado.

Las fuerzas del orden dispersaron a los manifestantes lanzando gases lacrimógenos y con cañones de agua.

La exclusión social y los desequilibrios entre las regiones persisten en Túnez, en un contexto de gran morosidad económica, cinco años después de las revueltas de la 'Primavera Árabe', que comenzaron cuando el vendedor ambulante Mohamed Buazizi se inmoló en Sidi Buzid y condujeron al fin de la dictadura de Zine el Abidine Ben Ali.

"Lo advertimos desde hace tiempo, han pasado cinco años y el expediente sobre el desarrollo y el empleo no ha comenzado aún a tramitarse. Esperamos que ante esta manifestación por parte de la población de Kasserine no hagan oídos sordos", dijo Hucine Abassi, secretario general de la central sindical UGTT.

Al igual que en la víspera, este miércoles de tarde la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que les arrojaban piedras, según un periodista de la AFP presente en el lugar.

La policía también utilizó cañones de agua y disparó al aire, según los testigos. Los choques continuaban a comienzos de la noche, a pesar del toque de queda impuesto a partir del martes entre las 18H00 y 5H00 locales en esta ciudad, de unos 80.000 habitantes.

En la mañana, varias personas reclamaron soluciones al desempleo ante la gobernación local, para luego dirigirse hacia el centro de la ciudad. Pequeños grupos bloquearon las carreteras cercanas incendiando neumáticos.

Ocho policías resultaron heridos este miércoles en Kasserine y otros once en Thala, una ciudad cercana, según el director regional de Salud, Abdelghani Chaabani. El martes, veinte manifestantes y tres policías resultaron levemente heridos en Kasserine.

- El presidente reconoce la situación -

El presidente del país, Beji Caid Essebsi, reconoció este miércoles que "el Gobierno actual heredó una situación muy difícil", con "700.000 desocupados, entre los cuales unos 250.000 jóvenes diplomados" en estudios superiores.

"Pero ustedes deben reconocer que, ni en Túnez, ni en Europa o Estados Unidos, se pueden resolver situaciones así por medio de declaraciones o empujoncitos. Hay que darle tiempo al tiempo", afirmó.

El portavoz del Ministerio del Interior, Walid Luguini, justificó el toque de queda por la necesidad de "proteger vidas", evitar cualquier "escalada" (de violencia), pero también para impedir a "elementos terroristas intentar explotar esta situación".

Kasserine se encuentra en las faldas del monte Chaambi, principal feudo de los rebeldes yihadistas en Túnez.

El ejército, por su parte, anunció que realiza "operaciones en los montes cercanos a Kasserine y Sidi Buzid, con disparos de artillería y ataques de la aviación". "Hacemos todo lo posible para impedir que (los yihadistas) desciendan a las ciudades", dijo a la AFP el portavoz del Ministerio de Defensa, Belhassen Ueslati.

Estos sucesos se desencadenaron tras la muerte, el sábado, de un desempleado de 28 años de edad, Ridha Yahyaui, electrocutado al trepar a un poste de la red de energía. Junto a otros jóvenes, protestaba por haber sido eliminado de una lista de contrataciones en la función pública.

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AFP