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Unos residentes en la isla australiana de Hamilton limpian las carreteras el 29 de marzo de 2017, tras el paso del ciclón Debbie

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Varias ciudades seguían aisladas del mundo este miércoles en el norte de Australia, tras el paso del violento ciclón Debbie, que arrancó tejados y dejó yates varados, mientras el ejército se movilizaba para las operaciones de rescate.

El ciclón Debbie, de categoría cuatro, alcanzó el martes el estado de Queensland y tocó tierra entre Bowen y Airlie Beach.

Las fuertes ráfagas de viento destruyeron algunos de los lugares más turísticos de la región.

Luego fue degradado a depresión tropical, pero la Oficina de Meteorología advirtió sobre la posibilidad de violentas ráfagas y de lluvias "intensas" que podrían "provocar crecidas".

Las carreteras que van a Bowen, Airlie Beach y Proserpine estaban cerradas por culpa de los árboles caídos y unos 50.000 hogares no disponían de electricidad.

Por el momento, el ciclón no parece haber causado muertos. Un hombre resultó gravemente herido el martes a consecuencia del derrumbe de un muro.

Los servicios de socorro empezaron a tratar de evaluar los daños este miércoles.

El ejército, ayudado por helicópteros y aviones, comenzó su despliegue para ayudar en la rehabilitación de infraestructuras y en el abastecimiento de emergencia de comida, agua y gasolina.

La primera ministra de Queensland, Annastacia Palaszczuk, que acudió a Bowen en helicóptero, dijo que las evacuaciones preventivas de decenas de miles de personas habían salvado vidas.

"Los daños no son tan grandes aquí como temíamos inicialmente, pero numerosos árboles están en el suelo, hemos visto tejados desprendidos de las casas", declaró antes de salir hacia Prosperine.

Algunas de las islas más turísticas por estar cerca de la Gran Barrera de Coral se vieron muy afectadas.

El hotel Daydream Island Resort explicó haber sufrido daños graves, principalmente en el embarcadero y en las habitaciones.

"Las condiciones eran extremas, con lluvias abundantes y violentas ráfagas de viento que dañaron el hotel y sus alrededores", declaró en un comunicado.

En unas imágenes difundidas en las redes sociales, se podía ver un avión ligeramente volteado, yates varados, postes eléctricos derrumbados y árboles que destrozaron casas.

El alcalde del consejo regional de Whitsunday, Andrew Willcox, describió Bowen como una "zona de guerra". "Esta magnífica ciudad costera está medio destrozada, pero vamos a reconstruirla", dijo a la televisión Channel Nine.

La tormenta llegó con ráfagas de hasta 270 km/h.

Las autoridades habían pedido a los habitantes que se prepararan para la tormenta más violenta desde el ciclón Yasi de 2011, que destruyó numerosas viviendas en el norte de Queensland.

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AFP