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Migrantes esperando para cruzar en la frontera austríaco-alemana en el puente Innbruecke, cerca de la localidad austríaca de Branau y la alemana de Simbach am Inn, el 28 de octubre de 2015

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El anuncio de Austria este miércoles de que construirá una valla en su frontera con Eslovenia para frenar el flujo de migrantes desató una ola de críticas de sus socios europeos y supone una nueva amenaza para tratado de libre circulación de Schengen.

No obstante, en una conversación en esta misma jornada, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el jefe del gobierno austríaco, Werner Faymann, convinieron que en Europa "no hay lugar para las vallas".

Por su parte, el primer ministro esloveno, Milo Cerar, recordó que su país "ya se había preparado para algo similar desde hace un tiempo", y dijo que "está decidido a levantar una barrera" en su frontera con Croacia si es considerada necesaria.

La ministra del interior austriaca, Johanna Mikl-Leitner, no dio detalles sobre como sería esa eventual valla, la primera entre dos países del espacio de Schengen y miembros de la Unión Europea (UE), pero negó que sea un muro antiinmigrantes.

"Se trata de asegurarnos de que haya una entrada ordenada y controlada en nuestro país y no de cerrar nuestra frontera" con Eslovenia, por donde transitan miles de migrantes rumbo al norte.

Sin embargo, Juncker y Faymann se pusieron de acuerdo en una conversación telefónica rn que "las vallas no tienen su lugar en Europa", indicó una portavoz de la Comisión. "El presidente y el canciller repitieron su posición común: las vallas no tienen su lugar en Europea", según la fuente, lo que contradice el anuncio de Mikl-Leitner

Cerar, no obstante, relativizó la posición de Liubliana al menionar "una barrera de baja altura, un obstáculo que permita regular el flujo de migrantes".

Las reacciones en cadena a lo largo de la ruta de los Balcanes, que parte desde Turquía y Grecia, son temidas por la UE que el domingo en una minicumbre en Bruselas llamó a los Estados a no tomar decisiones unilaterales.

"Esto demuestra que la política europea en cuestiones de migración y acogida de refugiados no funciona (...), lo que pone en tela de juicio los principios de Schengen", comentó a la AFP Olivier Clochard, investigador del CNRS y presidente de la red Migreurop, respecto al anuncio de Viena.

El martes, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, advirtió que la crisis migratoria podría provocar "un sismo en el paisaje político europeo" porque pone en peligro el principio de libre circulación.

El reglamento de Dublín, texto pivote de la política europea de asilo, que confía el examen de las demandas de asilo al primer país al que llegan los refugiados, también está en duda: "no funciona (...) hay que cambiarlo", había afirmado Juncker.

La decisión de construir la valla ya había tenido consecuencias en las relaciones tradicionalmente amistosas entre Austria y Alemania y el líder conservador de Baviera, Horst Seehofer, acusó a sus vecinos de desviar a miles de refugiados hacia su país sin advertencia previa.

Por su parte el ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, denunció un comportamiento "incorrecto" del gobierno de Viena y le pidió que lo cambie "inmediatamente", mientras que el portavoz del gobierno de Berlín dijo que construir "vallas o muros" no es la solución.

- "Invitación" de Alemania -

Según la ministra austriaca de Interior, "la realidad es que la gente quiere ir a Alemania porque se siente invitada", una alusión a la política de acogida de refugiados de la canciller Angela Merkel, cada vez más criticada dentro de su propio país por los conservadores.

A pesar de su política aparentemente favorable a los migrantes, el gobierno de Berlín ha anunciado nuevas medidas para expulsar a los migrantes económicos, en particular los de los Balcanes. Por su parte el ministro Maizière calificó este miércoles de "inaceptable" el gran número de jóvenes afganos que piden asilo en Alemania, a los que pidió que se queden en su país para reconstruirlo.

Alemania prevé acoger este año a entre 800.000 y un millón de demandantes de asilo. Sirios, albaneses y afganos encabezan la lista de los que más lo solicitan.

En lo que va de año, cerca de 700.000 migrantes y refugiados han llegado a Europa por el mediterráneo, una cifra que puede seguir aumentado por la situación del conflicto en Siria.

El plan adoptado en la cumbre del pasado domingo prevé crear 100.000 plazas de acogida en Grecia y en los Balcanes y mejorar la coordinación entre los países de esta "ruta de los Balcanes" por la que pasan los refugiados rumbo al norte.

Serbia, Croacia y Eslovenia ya han empezado a colaborar y desde el martes funcionan trenes que llevan directamente a los migrantes de un país a otro.

Desde que Hungría decidió cerrar sus fronteras, el itinerario de los migrantes que venían de Serbia y Croacia se ha desviado a Eslovenia, un pequeño país por el que han circulado cerca de 90.000 personas desde el 17 octubre.

En tanto en Europa se toman medidas para detener la afluencia de migrantes, este miércoles al menos cinco personas, entre las cuales tres niños, perdieron la vida en cuatro naufragios de embarcaciones que intentaban realizar la travesía desde Turquía a Grecia, un balance que podría empeorar puesto que son buscadas muchas personas que cayeron al agua, según los servicios guardacostas.

AFP