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Migrantes esperando para cruzar la frontera greco-macedonia cerca de Idomeni, en el norte de Grecia, el 24 de febrero de 2016

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Austria y los países balcánicos persistieron este miércoles en su ofensiva para frenar el flujo migratorio, "una cuestión de supervivencia" para la Unión Europea (UE), lo que augura una reunión difícil el jueves en Bruselas.

En tanto crece el riesgo de divisiones en la UE ante la amenaza de una crisis humanitaria, Grecia, país clave en este contexto, fue excluido de esta reunión en Viena.

"Debemos reducir el flujo migratorio ahora. Se trata de una cuestión de supervivencia para la Unión Europea", declaró la ministra del Interior austriaca Johanna Mikl-Leitner durante la conferencia regional en Viena.

Después que Austria instaurara el viernes cuotas diarias de admisión de migrantes a su territorio, los principales países de tránsito restringieron drásticamente el pasaje de éstos lo que ha creado una gran congestión en Grecia, donde unos 12.000 se encuentran bloqueados.

Además, en Budapest, el primer ministro populista Viktor Orban anunció en la jornada que convocará a un referéndum sobre la cuestión migratoria, lo que de hace más incierta la posición actual húngara.

En la práctica, los migrantes económicos, así como las personas que no posean documentos de identidad en regla, o que hagan falsas declaraciones, en lo sucesivo serán sistemáticamente rechazadas, según el acuerdo que será presentado el jueves en Bruselas a los ministros del Interior de la UE.

En una declaración común, los diez países reunidos este miércoles en Viena (Albania, Austria, Bosnia, Bulgaria, Croacia, Eslovenia, Kosovo, Macedonia, Montenegro y Serbia) subrayaron que "el flujo migratorio a través de los Balcanes debe ser reducido masivamente", a pesar de las reservas de la Comisión Europea sobre los métodos para ello.

"Queremos presionar a la UE para que adopte una solución común", resumió Mikl-Leitner.

Austria apunta a su vecina Alemania, con la que hasta ahora obró conjuntamente, pero a la que presiona para que ponga un límite de refugiados.

"Esperamos que Alemania diga si está todavía dispuesta a recibir refugiados y cuántos", declaró el jefe de la diplomacia de Viena, Sebastian Kurz, al diario alemán Bild. Austria limitó a 37.500 el número de demandantes de asilo para este año.

Este país se escuda en haber recibido 90.000 demandantes de asilo en 2015, con una población de 8,5 millones de habitantes, por lo que registra una de las mayores tasas de acogida de Europa.

Austria, al tomar nota de la impotencia de la UE para regular el flujo de migrantes y asegurar la repartición de refugiados entre los 28, instauró el 19 de febrero cuotas diarias de entrada en su territorio: 80 solicitantes de asilo, y 3.200 personas en tránsito.

Esto generó un efecto "dominó" en los países balcánicos, que endurecieron sus medidas de admisión. Estas decisiones han sido duramente criticadas por la UE, que habló el martes de riesgo de "crisis humanitaria".

- Grecia carga el mayor peso -

Desde principios de este año, unos 110.000 migrantes han llegado solamente a Grecia e Italia, sumándose al millón largo que ya lo hizo el año pasado.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), de los llegados hasta ahora este año unos 31.000 huían de la guerra en Siria. Un total de 413 personas han perecido desde el 1 de enero en su viaje a Europa, entre ellos 321 tratando de llegar a las costas griegas.

Este flujo imparable genera malestar en Europa, y estimula la emergencia de partidos populistas anti-migración en muchos de los 28 miembros de la Unión Europea. Además, genera dudas sobre la viabilidad de la zona Schengen de libre tránsito de personas en Europa.

Amnistía Internacional (AI) cargó este miércoles contra la "vergonzosa" respuesta de los países europeos a la llegada masiva de refugiados.

"Esta Europa, que es el bloque más rico del mundo, no es capaz de velar por los derechos básicos de algunas de las gentes más perseguidas del mundo, es vergonzoso", dijo el secretario general de la ONG humanitaria, Salil Shetty.

"La mayoría de los países, con la honrosa excepción quizás de Alemania, han decidido simplemente que la protección de sus fronteras es más importante que la protección de los refugiados", estimó por su lado el director de AI en Europa, John Dalhuisen.

Sin embargo, Berlín, sin renunciar a su política de acogida, ha restringido los ingresos a sus territorio y desde el 1 de enero reenvió a unos 5.700 migrantes a Austria.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, expresó "su profundo descontento" al respecto a la canciller alemana, Angela Merkel, "por no respetar lo que se convino para gestionar la crisis de los refugiados".

Grecia, donde están bloqueados miles de refugiados llegados desde Turquía -hasta ahora autorizados a proseguir su viaje a Europa-, también ha protestado ante Viena y la UE por su falta de concertación para hacer frente a la crisis migratoria.

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AFP