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Bélgica, ante el drama de los menores en zonas controladas por yihadistas

La presencia de menores belgas en las zonas controladas por los yihadistas en Siria preocupa en Bélgica, uno de los países europeos más afectados por este fenómeno y donde decenas de familias esperan angustiadas su regreso afp_tickers
Este contenido fue publicado el 07 octubre 2017 - 09:31
(AFP)

La presencia de menores belgas en las zonas controladas por los yihadistas en Siria preocupa en Bélgica, uno de los países europeos más afectados por este fenómeno y donde decenas de familias esperan angustiadas su regreso.

"Los traemos de vuelta en la medida en que están dispuestos a regresar, por lo general de una manera protegida a través de Turquía", explicó a finales de septiembre el ministro de Justicia, Koen Geens, admitiendo la existencia de una base en suelo turco para quienes quieren volver.

El Gobierno belga estima en "un centenar como mínimo" el número de belgas menores de 12 años actualmente en Siria, ya hayan nacido en este país de Oriente Medio o hayan llegado allí acompañando a un combatiente yihadista en los últimos años.

Por el momento, "14 menores regresaron", entre ellos "11 de menos de 6 años", según el ministro de Interior, Jan Jambon.

A esa edad, se considera que su adoctrinamiento fue "relativamente bajo", por lo que representan una amenaza "reducida" para la seguridad, pero los traumas vividos justifican al menos un seguimiento psicológico en Bélgica, precisó el ministro ante los diputados el 26 de septiembre.

Un "acompañamiento" a su regreso, a reajustar constantemente, es esencial, recordaron el jueves los fiscales de cuatro países aliados en la lucha antiterrorista (Francia, Bélgica, España y Marruecos) durante una reunión en suelo belga.

- ¿Enviar equipos sobre el terreno? -

Por el momento, los servicios de ayuda a la juventud de la comunidad francófona en Bélgica sólo atendieron cuatro casos de menores de edad, acogidos en un centro educativo especializado, explicaron a la AFP.

Y ningún menor de 12 años pasó ante el juez de menores de la comunidad francófona belga por una eventual "infracción" en zona de combate.

Ante esta situación, algunos observadores consideran que el gobierno no emplea todos los medios a su alcance para intentar traer de vuelta a sus ciudadanos.

La reacción oficial: Bélgica participa en la coalición internacional contra el grupo Estado Islámico (EI) mediante bombardeos, sin tropas sobre el terreno.

"¿Qué hacemos? ¿Enviar equipos sobre el terreno para identificar a los menores? Si se da el caso que el progenitor murió, la nacionalidad es difícil de comprobar", indica un alto responsable de la seguridad, que pide el anonimato y reconoce que "el problema es complejo".

En Turquía, Bélgica dispone de servicios consulares para facilitar las repatriaciones, no así en Siria ni en Irak. Para ello, el menor debe haber atravesado ya la frontera.

- 450 jóvenes franceses -

Bahar Kimyongur, un investigador belga que colabora con el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, estima que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, tiene en su mano una parte de la solución, al menos para ayudar a los menores retenidos en la provincia siria de Idleb.

En esta zona del noroeste sirio limítrofe con Turquía, "Erdogan cuenta con apoyos en las brigadas turcomenas", afirma a la AFP este experto, para quien "las autoridades turcas tienen muchos contactos y margen de maniobra".

El ejército de Ankara debería desplegarse próximamente en Idleb con rusos y iraníes para asegurar esta provincia, en virtud de los acuerdos de Astana, recuerda Kimyongur.

A través de sus contactos a ambos lados de la frontera, especialmente familiares, el experto ha ayudado a madres, una francesa y una belga, en su lucha para evacuar a sus vástagos de la zona.

Uno de los casos recientes sobre los que trabaja, evocado por varios medios de comunicación, suscitó una oleada de emoción en Bélgica.

Un yihadista belga llevó en mayo a su hija de tres años a Siria a escondidas de su madre, de la que estaba separado. Ambos atravesaron las fronteras en autobús, pese a que el padre contaba con un sistema de vigilancia electrónica en el marco de un caso de derecho común.

Una adolescente de 14 años, embarazada y a punto de dar a luz, se unió a padre e hija.

En Francia, estos dramas también obligan a movilizarse a las autoridades. En marzo de 2017, el ministerio francés de Interior estimaba en 450 el número de sus ciudadanos menores de edad, "en su mayoría muy jóvenes", presentes en la zona controlada por yihadistas entre Irak y Siria.

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