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Soldados belgas patrullan cerca de un centro comercial en Vervier el pasado 25 de noviembre, como consecuencia de la alerta antiterrorista decretada tras los atentados del 13-N en París

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La policía belga detuvo a un noveno sospechoso que había estado en contacto con la prima del presunto organizador de los atentados del 13 de noviembre en París, que dejaron 130 muertos, pero se sigue desconociendo el paradero de varios sospechosos más.

La fiscalía general belga reveló a la AFP este jueves que el noveno sospechoso arrestado mantuvo varios contactos telefónicos con Hasna Aitboulahcen, prima del presunto organizador de los atentados, Abdelhamid Abaaoud, entre el momento de los ataques y la operación policial en la que ambos perdieron la vida, el 19 de noviembre en Saint-Denis, en las afueras de París.

"Se trata de Abdoullah C., nacido en 1985, de nacionalidad belga", afirmó la fiscalía en un comunicado, en el que se precisa que pesan sobre él sospechas de "asesinatos terroristas y participación en las actividades de un grupo terrorista".

Se trata de la novena persona inculpada en Bélgica en el marco de la investigación sobre los atentados de París, en los que también resultaron heridas más de 300 personas.

También en el marco de esa investigación, dos hombres han sido ya inculpados en Francia, por sospechas de que ofrecieron alojamiento al yihadista belgo-marroquí Abdelhamid Abaaoud, presunto cerebro de los atentados, tras los hechos.

En Bélgica, las últimas imputaciones databan de principios de diciembre. Samir Z., un francés nacido en 1995 y residente en la comuna de Molenbeek en Bruselas, fue detenido a fines del mes pasado en el aeropuerto de Bruselas-Zaventem cuando se disponía a embarcar a Marruecos. Formaba parte del entorno de Bilal Hadfi, uno de los kamikazes de los atentados.

Otro sospechoso, Pierre N., fue detenido el mismo día e inculpado poco después. Nacido en 1987, de nacionalidad belga, fue arrestado durante un registro de su domicilio en Molenbeek, de donde son originarios varios de los autores de los ataques de París.

Mientras tanto, se sigue ignorando el paradero de varios sospechosos, empezando por Salah Abdeslam, un francés de 26 años sospechoso de haber desempeñado un papel clave en la logística de los atentados.

En este contexto, el ejecutivo francés había aprobado el miércoles su proyecto de inscribir en la Constitución el régimen del estado de emergencia para hacer frente a la "amenaza terrorista", rechazando las críticas sobre los alcances que podría comportar para las libertades individuales.

El estado de emergencia, excepción al Estado de derecho, fue decretado inmediatamente después de los atentados del 13 de noviembre reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico. Este régimen, votado por la casi unanimidad del Parlamento, será aplicado hasta el 20 de febrero.

El estado de emergencia permite a los representantes del Estado realizar registros, arrestos domiciliarios y disoluciones de asociaciones sin permiso de la autoridad judicial, bajo la simple sospecha de amenaza para la seguridad pública.

Según el Ministerio del Interior francés, los cerca de 3.000 registros llevados a cabo desde los atentados se tradujeron en 346 detenciones, 297 detenciones provisionales y 51 persones encarceladas. Una ínfima minoría de personas afectadas fueron acusadas de vínculos con el terrorismo.

También el miércoles, el primer ministro Manuel Valls anunció que "el umbral de los 1.000 individuos que se unieron desde Francia a los grupos yihadistas en Siria o en Irak" acababa "de ser superado". "Alrededor de 600 de ellos continúan allí, se estima que unas 148 personas han muerto, y 250 volvieron a nuestro territorio", precisó Valls.

AFP