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Unas refugiadas nigerianas hacen la comida en un campamento de Naciones Unidas en Baga Sola, junto al lago Chad, el 26 de enero de 2015

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Un año después de la masacre del grupo islamista Boko Haram en Baga, en el noreste de Nigeria, en la que murieron cientos de personas, sus habitantes aseguran que se ha convertido en una ciudad fantasma.

El ataque también obligó a huir a miles de personas de esta ciudad de pescadores situada en el Estado de Borno, a orillas del lago Chad.

La masacre, que empezó el 3 de enero y duró cuatro días, es considerada la más mortífera cometida en seis años por el grupo islamista y, según algunos cálculos, murieron unas 2.000 personas. El 3 de enero, los islamistas tomaron la ciudad y una docena de pueblos cercanos. Durante los días siguientes, mataron a centenares de civiles, incendiaron casas y secuestraron a mujeres y niños.

La ciudad de Baga, situada en medio de varios feudos de Boko Haram, que controla varios localidades del noreste de Nigeria, es una ciudad estratégica que albergaba la base de las fuerzas nigerianas de la región contra el grupo islamista.

"Baga sigue desierta, todos vivimos en campamentos y en casas de amigos o parientes en Maiduguri porque tenemos miedo de volver a nuestras casas", dijo a la AFP Muhammad Alhaji Bukar, uno de los habitantes de la ciudad.

En marzo, el ejército de Nigeria retomó el control de la ciudad y sus tropas patrullan sus polvorientas calles desiertas. Su aspecto actual, con viviendas quemadas y comercios cerrados, hace difícil imaginar que Baga fue una ciudad comercial muy animada, donde la gente venía a comprar ganado, artículos de cuero o productos frescos.

En junio, los habitantes más pobres de la ciudad y de los pueblos cercanos empezaron a volver para pescar, alentados por las victorias del ejército contra los yihadistas. Los pescadores vendían sus capturas en Maiduguri, una gran ciudad del noreste de Nigeria y feudo histórico de Boko Haram.

Durante este periodo de calma, volvieron cerca de 5.000 habitantes, pero la paz no duró mucho: en julio, Boko Haram mató a ocho personas en la emboscada de un camión con personas que volvían a sus casas.

Pocos días después, los islamistas degollaron a varios pescadores y mataron a campesinos que iban a recoger melones. Desde entonces, los yihadistas se han refugiado en pequeñas islas del lago Chad. "Todavía no podemos volver a Baga, sobre todo con Boko Haram rondando en las islas vecinas", asegura Bukar Kori, que dirige el sindicato de comerciantes.

La insurrección islamista ha llevado a más de 2,5 millones de personas de la región del lago Chad a huir de sus casas, según un informe publicado en diciembre por la agencia estadounidense para el desarrollo internacional (USAID).

A pesar de que el presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, dijo en Nochebuena que su país había ganado "técnicamente" la guerra contra Boko Haram, los yihadistas continúan cometiendo atentados. A finales de diciembre, más de 50 personas murieron en 48 horas en varios ataques en el norte del país.

El Gobierno ha reconocido que hacer volver a la gente a Baga es un problema, pero hasta ahora no ha anunciado ningún plan concreto.

En su mensaje de fin de año, el preside Buhari se felicitó por haber "frenado considerablemente" la insurrección de Boko Haram, aunque reconoció que "queda mucho trabajo en materia de seguridad".

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AFP