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Operarios caminan en una de las terminales del puetrto brasileño de Santos el 1 de agosto de 2013

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Brasil obtuvo un superávit comercial de 2.944 millones de dólares en septiembre, su séptimo consecutivo, que le permite acumular un saldo positivo de más de 10.000 millones de dólares en lo que va del año, según datos oficiales publicados el jueves.

El indicador superó largamente el rojo de 943 millones de dólares que había anotado en septiembre del año pasado y refleja la recuperación que experimentó el intercambio comercial brasileño en 2015 tras un inicio negro.

Con la economía en recesión, el desempleo y la inflación en plena aceleración y un déficit fiscal profundo, la balanza comercial se convirtió en el único cisne blanco de la macroeconomía local, en gran parte por efecto de la fuerte depreciación del real ante el dólar y una retracción de las importaciones superior al que registran las exportaciones.

Esa dinámica se volvió a corroborar en septiembre, según datos del Ministerio de Comercio Exterior.

Las importaciones cayeron un fuerte 32,7% interanual, mientras que las exportaciones retrocedieron un 13,8%. En el acumulado enero-septiembre, las compras externas bajaron 22,6% y las exportaciones 16,3%.

El mes pasado, Brasil registró un superávit comercial de 2.689 millones de dólares. Y entre enero y septiembre, el verde asciende a 10.246 millones.

La balanza comercial había cerrado el 2014 con su primer déficit en 14 años, pero tras iniciar el 2015 con un primer bimestre desastroso en el que el déficit fue de 6.010 millones de dólares comenzó a dar señales de recuperación.

La séptima economía global, no obstante, atraviesa una recesión que coronó un extenso ciclo de estancamiento económico iniciado en 2011. Para este año, el Banco Central proyecta que el PIB se contraerá 2,7% y el real ya perdió más de 30% de su valor ante el dólar. En septiembre cruzó la barrera de las 4 unidades por dólar y llegó a su menor valor desde que entró en circulación en 1994 antes de experimentar una suave recuperación.

La caída de la actividad y la depreciación de la moneda que experimenta Brasil se combinan con una inflación superior al 9% anual y saldos deficitarios fiscales y de cuenta corriente. Este negro presente le costó perder el grado de inversión al país a manos de la calificadora de riesgo Standard & Poor's.

AFP