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Un hombre entra a la sede del Banco Central de Brasil en Brasilia el 29 de mayo de 2012

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El Banco Central brasileño no dio sorpresas y mantuvo la tasa de interés sin variaciones en 14,25% anual, un nivel aún "necesario" para combatir la inflación, informó la noche del miércoles.

"El mantenimiento de ese nivel de la tasa básica de interés, por un período suficientemente prolongado, es necesario para la convergencia de la inflación hacia la meta", señaló en una nota.

"Evaluando el escenario macroeconómico, las perspectivas para la inflación y el actual balance de riesgos, el Comité de Política Monetaria decidió mantener la tasa en 14,25% por unanimidad", añadió el organismo, al término de una reunión de dos días.

La decisión ya era esperada por el mercado, que aún ve un escenario de alza de la inflación para este año cuando además la economía de Brasil entró en recesión, aumenta el desempleo y el país está sacudido por una severa crisis política a diez meses de asumido el segundo mandato por la presidenta Dilma Rousseff.

El informe Focus del Banco Central, elaborado con consultas a un centenar de economistas y analistas de mercado, ya pronosticaba que la tasa se mantendría en ese alto nivel anual, donde está desde julio pasado cuando el organismo resolvió aplicar la séptima alza consecutiva.

La tasa cerrará 2015 en ese nivel, pero retrocederá a 12,75% en 2016, de acuerdo a Focus.

Según ese mismo informe, la inflación brasileña seguirá firme hasta fines de año sólo para retroceder hacia el 6% en 2016.

Los precios subieron en Brasil un 0,54% en septiembre y acumulan una escalada de 9,49% en la medición a 12 meses, cerca del máximo anual en 12 años que fue anotada en julio. La meta del Central es de 4,5% anual con dos puntos de tolerancia al alza o la baja.

En septiembre, el organismo rector mantuvo intacta la tasa para no agudizar la trayectoria recesiva de la séptima economía del mundo que, según las previsiones del FMI, caerá un 3% en 2015. Aunque más moderados, los problemas seguirán en 2016 para cuando el organismo internacional espera una contracción de 1%.

La economía brasileña creció un espectacular 7,5% en 2010, un resultado que puso al país en la primera línea de las potencias emergentes, pero a partir de ese momento solo logró tasas de expansión modestas: 2,7% en 2011; 1% en 2012; 2,5% en 2013 y 0,1% en 2014.

Hoy, el país está inmerso en una recesión iniciada en el segundo trimestre, el real se desvalorizó en torno al 30% y el desempleo está en crecimiento.

Sectores productivos y sindicales han criticado el alza de las tasas de interés al considerar que desestimula las inversiones y complica más aún la recuperación económica.

"La decisión del Comité de Política Monetaria es extremadamente perversa con los trabajadores", señaló esta noche una nota de la central Força Sindical, una de las mayores del país, que responsabilizó al gobierno de Rousseff de "una tríada nefasta de altos intereses, desempleo e inflación".

El país exhibe además un fuerte déficit fiscal, vinculado a una merma en la recaudación impositiva a consecuencia de una menor actividad económica. Para muchos analistas este déficit es el mayor problema macroeconómico de Brasil.

AFP