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Sindicatos protestan frente a la sede del Banco Central de Brasil en Avenida Paulista, Sao Paulo el 1 de marzo de 2016

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El Banco Central de Brasil debe mantener inalterada la tasa de interés de referencia en 14,25% anual, pese a una creciente inflación, con el objetivo de no agudizar la recesión que atraviesa la séptima economía global, según previsiones del mercado.

Un centenar de analistas y operadores consultados semanalmente en la encuesta Focus del Banco Central prevé que la tasa de interés quedará sin cambios al cabo de la reunión de dos días del Comité de Política Monetaria (CPM), que anunciará su decisión el miércoles por la noche.

La estimación de los consultados en el sondeo es que la tasa seguirá en ese nivel hasta fin de 2016 para luego bajar en 2017 a valores de 12,50%. La tasa de interés está congelada desde julio de 2015 cuando el Central aplicó su séptimo aumento consecutivo para combatir la subida de los precios.

"Estimamos que la tasa se va a mantener porque vemos nítidamente que el Banco Central está enfrentando una cierta dificultad en poder andar con sus propias piernas. Existe presión de parte del gobierno", declaró a la AFP el analista Angelo Larozi, de la corredora Walpires en Sao Paulo.

Hace cinco semanas, en la primera reunión del CPM del año, el organismo sorprendió al mercado al mantener la tasa sin cambios, en una decisión que dividió opiniones entre analistas que consideraban que era correcto dado el escenario recesivo actual y otros que acusaron presiones del gobierno de la presidenta izquierdista Dilma Rousseff.

"El país no está creciendo, está en medio de una recesión y por eso pensamos que el Central debe mantener la tasa. Tampoco podría bajarla, porque la inflación está presionada. Es complicada la situación del banco", añadió Larozi.

Brasil cerró 2015 con su inflación más alta desde 2002, de 10,67%, lejos del techo de 6,5% establecido como meta anual. En 2014, la inflación había sido de 6,41%.

En enero pasado, los precios subieron 1,27%, en su mayor escalada para un mes de enero desde 2003.

Con la inflación al alza, el desempleo aumentando y sin capacidad de ahorro, Brasil perdió recientemente el título de buen pagador, esta vez a manos de la agencia Moody's que se transformó así en la tercera gran calificadora en degradar la nota de deuda del gigante sudamericano a categoría "basura" después de Standard & Poor´s y Fitch.

La economía del país que en agosto acogerá los Juegos Olímpicos en Rio de Janeiro caería entre 3,7% y 4,1% este año, según las previsiones más recientes del gobierno y del Banco Central, lo que produciría el primer bienio recesivo desde los años 30.

El FMI proyectó por su parte una contracción de 3,5% y, poco después de ese anuncio, tuvo lugar la anterior reunión del Comité hace cinco semanas, por lo que analistas vincularon la decisión del CPM a la mala previsión sobre el rumbo de la economía.

Sectores productivos y sindicales rechazan por su parte un alza de la tasa porque ello dificultaría las inversiones y la recuperación de la actividad.

En medio de ese panorama la situación política no es más sencilla para el gobierno de Rousseff, que enfrenta la posibilidad de un juicio político y cuenta con poca fuerza para llevar adelante en el Congreso un paquete de medidas que serviría para reajustar las deterioradas cuentas fiscales.

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AFP