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El nuevo ministro de Hacienda de Brasil, Nelson Barbosa, ofrece una rueda de prensa en el Palacio de Planalto, en Brasilia, el 18 de diciembre de 2015

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El nuevo ministro de Hacienda de Brasil, Nelson Barbosa, es un economista de cuño desarrollista y cercano a la presidenta Dilma Rousseff, que buscará sacar al país de una honda recesión con recetas más heterodoxas que las de su antecesor, Joaquim Levy.

Apreciado por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), Barbosa, de 46 años, conducía el ministerio de Planificación, un área clave dentro del gigantesco aparato estatal brasileño que administra grandes presupuestos.

Barbosa, un hombre de 1,90 metros que en su juventud fue campeón de remo en Río de Janeiro, acabó imponiéndose en los sucesivos pulsos de 2015 que sostuvo con Levy, un exfuncionario del Fondo Monetario Internacional que hizo del ajuste fiscal su caballo de batalla para encauzar las cuentas públicas, lo que despertó grandes resistencias en el Congreso.

La prensa local hizo un relato pormenorizado de los cruces entre los dos dirigentes de la atribulada economía brasileña, que terminaban casi siempre con el mismo resultado: un triunfo de la postura más flexible, liderada por Barbosa, privilegiada por Rousseff. A modo de ejemplo, la discusión de la meta de ahorro fiscal de 2015 comenzó con Levy presupuestando un superávit primario del 1,2% del PIB y terminó con un déficit del 2%. El ahora exministro se quejó públicamente de la necesidad de conseguir más recursos para el Estado a través de la creación de impuestos. Y se fue antes de ver ese objetivo cumplido.

- Una salida "natural" -

Para el mercado, Barbosa era la salida "más natural". "El mercado lo considera como el nombre más normal, probable, porque ya es ministro de Planificación, ya conoce la máquina, ya sabe cómo funciona, es una solución natural y el mercado lo está encarando con una cierta neutralidad", dijo a la AFP André Leite, analista de TAG Investimentos en Sao Paulo.

Doctor en Economía por la New School for Social Research de Nueva York, Barbosa participó directamente del diseño de la política económica del primer mandato de Rousseff, cuando hubo una fuerte expansión del gasto público, marca de la casa del PT.

Por eso, algunos críticos ven su designación con inquietud. "Veo con mucha preocupación la entrada del nuevo ministro porque Brasil no puede partir para soluciones fáciles como aumentar el gasto para estimular la economía, es dispararse en el pie, es una solución fácil, milagrera", dijo a la AFP Margarida Gutiérrez, profesora de macroeconomía de la Universidad Federal de Río de Janeiro. "En principio, él es más afecto a ese tipo de política", añadió.

Sus allegados lo describen como un hombre sencillo, conciliador y de bajo perfil, según la prensa brasileña.

Nacido en Río de Janeiro en 1969, cursó buena parte de su carrera profesional en la esfera pública. Fue secretario ejecutivo del ministerio de Hacienda entre 2011 y 2013, período en el que actuó como mano derecha de Guido Mantega, el ministro más longevo de la administración del PT (2006-2014) y de la cartera de Hacienda en la historia de Brasil. Trabajó en el Banco Central de Brasil, en el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) e integró el Consejo de Administración de la gigante minera Vale.

Sus defensores esperan que mantenga las políticas sociales que consolidaron a la izquierda en el poder hace 13 años.

AFP