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Fachada del Banco Central de Brasil, el 21 de enero de 2009, en Sao Paulo, Brasil

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El Banco Central de Brasil (BCB) redujo el miércoles su tasa básica de interés a 7% (-0,5 puntos porcentuales), un mínimo histórico alcanzado en un contexto de rápido retroceso de la inflación, y dejó la puerta abierta a otro recorte en febrero de 2018.

El recorte, que concuerda con los pronósticos de la gran mayoría de los analistas, es el décimo consecutivo y fue adoptado por unanimidad de los nueve miembros del Comité de Política Monetaria (Copom), precisó el BCB en un comunicado.

El comunicado señala además que "para la próxima reunión, en caso de que el escenario básico evolucione conforme a lo esperado (...), el Comité ve, en este momento, como adecuada una nueva reducción moderada" de la tasa de referencia Selic.

En un video en las redes sociales, el presidente Michel Temer comentó: "Con las tasas más bajas, evidentemente es más fácil vivir, trabajar, comprar y morar [ndlr: en relación al costo de la vivienda]".

"Esto reduce las tasas de todo el sistema bancario", añadió.

La consultora Gradual Investimentos, no obstante, relativizó el anuncio en una nota en la que sostuvo que "comparado con otras economías emergentes, nuestra tasa real aún es sustancialmente alta".

- Ciclo de recortes -

En octubre de 2016, al iniciarse el ciclo de recortes, la Selic se hallaba en 14,25%, en un marco que combinaba una recesión económica profunda con una inflación galopante.

El anterior mínimo histórico, de 7,25%, estuvo vigente desde octubre de 2012 hasta abril de 2013.

Pero luego subió de forma acelerada, a medida que el país se hundía en una crisis económica con crispaciones políticas que desembocaron el año pasado en la destitución por el Congreso de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff y su sustitución por el conservador Temer.

El índice de precios (IPCA) alcanzó en 2015 un ápice de 10,67% para caer a 6,29% en 2016; el reflujo se aceleró hasta alcanzar 2,70% en la evolución en doce meses en octubre de este año. En junio, hubo incluso un índice inflacionario negativo por primera vez desde 2006, lo cual obligó al BCB a aclarar que no veía ningún riesgo de deflación.

De acuerdo con el mercado, 2017 cerrará con una inflación de 3,03%, casi en el piso de la meta del BCB (cuyo centro es de 4,5%, con un margen de 1,5 puntos hacia arriba o hacia abajo). En 2018, debería llegar a 4,02%.

La caída de precios permitió además reactivar el consumo y apuntalar el lento despegue de la economía brasileña, que creció 0,9% en los primeros nueve meses del año (respecto al mismo periodo de 2016), después de haberse contraído 3,5% tanto en 2015 como en 2016.

Los analistas consultados por Focus prevén un crecimiento del PIB de 0,89% este año y de 2,60% en 2018.

Temer presenta la caída de precios y la salida de la recesión como resultados de sus ajustes y de la recuperación de la confianza de los inversores.

El año próximo se presenta sin embargo rodeado de incertidumbres sobre la continuidad de ese programa después de las elecciones de octubre. Incluso el polémico proyecto de reforma de las jubilaciones, considerado por Temer y los mercados como esencial para sanear los déficits, encuentra fuertes resistencias entre legisladores oficialistas que temen que esa medida les cueste la reelección.

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AFP