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La canciller alemana Angela Merkel (I) y el director del Bundesbank, Jens Weidmann, tomada el 1 de julio de 2015 en la reunión semanal de gabinete en la sede de la Cancillería en Berlín.

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La canciller alemana Angela Merkel y su ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble quieren que el director del Bundesbank, Jens Weidmann, suceda en 2019 al italiano Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo (BCE), afirman este viernes medios alemanes.

Merkel y Schäuble desean respaldar la candidatura de Weidmann, miembro del directorio del BCE, que se opone a las medidas adoptadas en los últimos años por el banco europeo para estimular la economía comunitaria, según el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) y el semanario Der Spiegel, que no nombran a sus fuentes.

Para la canciller y su ministro, "después de un holandés (Wim Duisenberg), un francés (Jean-Claude Trichet) y un italiano, ya es hora de que un alemán esté al frente del BCE", afirma Der Spiegel.

Para Berlín, Alemania, "la mayor economía de la eurozona, no está representada en los puestos más importantes" del BCE, asegura el FAZ, quien recuerda que el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, ya se considera como el posible sucesor de Draghi, que dirige la institución desde noviembre de 2011 y cuyo mandato terminará a finales de octubre de 2019.

La candidatura de Weidmann podría ser un motivo de discordia entre el Gobierno del nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, favorable a la política de Draghi, y Berlín.

El FAZ afirma asimismo que Schäuble, que no es partidario de la política intervencionista del BCE, también vería con buenos ojos la elección de un alemán en la vicepresidencia de la institución monetaria, en sustitución del portugués Vitor Constancia, cuyo mandato acabará a finales de mayo de 2018.

Desde hace más de dos años, el BCE lleva a cabo una política de estímulo económico, con tipos de interés históricamente bajos, a la que debería renunciar de forma progresiva a medida que vuelva a crecer la economía de la eurozona.

Las decisiones de la institución europea han sido objeto de muchas críticas en Alemania, un país de población envejecida en el que muchos ciudadanos cuentan con el ahorro para financiar su jubilación.

AFP