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La ceremonia de inauguración de la Yangon Stock Exchange, el 9 de diciembre de 2015 en Rangún

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Sólo una decena de países en el mundo carecen de Bolsa. Birmania salió de esta lista este miércoles, lanzando el Yangon Stock Exchange, pero los inversores tendrán que esperar todavía un poco para las primeras cotizaciones.

Para la ocasión, se restauró un edificio elegante, herencia del periodo colonial británico, en el corazón de Rangún. Una nube de hombres de negocios y periodistas asistió a este momento simbólico de la transformación del país, un mes después de la victoria electoral histórica de la opositora Aung San Suu Kyi.

"Teníamos un sueño y esta mañana se cumplió", declaró Maung Maung Thein, al frente del operador.

Pese a las paredes de un blanco inmaculado quedan flecos pendientes. "Hará falta tiempo para ser operacionales, quizá dos o tres meses", advirtió Tin May Oo, otro representante del operador.

Hoy, sólo seis empresas pidieron cotizar en esta plaza bursátil, entre ellas First Myanmar investment, de Serge Pun, uno de los hombres más ricos del país, y la japonesa Thilawa, que inauguró recientemente la primera zona económica del país.

De todos modos, es un paso importante para este país dirigido durante décadas por una junta militar que impuso "la vía birmana hacia el socialismo".

Desde 2011 y la autodisolución de la junta, un Gobierno semicivil ha lanzado numerosas reformas, sobre todo económicas, y en los próximos meses traspasará el poder al partido de la opositora y premio Nobel Aung San Suu Kyi, que ganó por mayoría abrumadora las legislativas del 8 de noviembre.

"Cada país necesita un mercado de capitales. Y el nuestro aportará nuevas oportunidades de inversión", declaró a la AFP Aung Tun Thet, un consejero del presidente birmano, Thei Sein.

Al principio, ningún extranjero podrá invertir en la Bolsa de Rangún, aunque el país atrae a numerosos inversores.

- "Orgullo nacional" -

Desde 1996, existe en Birmania el Myanmar Securities Exchange Centre, creado por la compañía japonesa Daiwa Securities y por un banco público. Esta plataforma sólo permitía la venta de acciones de dos compañías, una de madera y una entidad bancaria.

La inmensa mayoría de los 50 millones de birmanos, de los cuales un tercio vive bajo el umbral de pobreza, no sabe nada sobre el funcionamiento de un mercado de acciones.

Muchos ni siquiera están familiarizados con el sistema bancario, ineficaz después de décadas de junta militar.

Algunos habitantes de la capital económica en Rangún están dispuestos, sin embargo, a embarcarse en la aventura. "Voy a observar las transacciones y el proceso durante unos meses para aprender más sobre los mercados bursátiles. Y espero tener la posibilidad de invertir mi dinero", explicó a la AFP Lin Aung, un grafista.

Pero hay quien advierte del peligro de que la Bolsa se convierta en un imán para el dinero sucio en un país minado por la corrupción y segundo productor de opio en el mundo. "Es esencial impedir que la Bolsa se convierta en un lugar de blanqueo de dinero", afirmó Aung Thura, experto económico de Thura Swiss.

El consejero del presidente Thein Sein promete un "proceso sistemático y riguroso para gestionar las empresas".

El 51% de Yangon Stock Exchange (YSX) está en manos del banco público Myanma Economic Bank y el resto, en las de socios japoneses: Japan Exchange Group, Daiwa Institute of Research y el instituto de investigación Daiwa Securities Group.

Los expertos estiman que la Bolsa tiene mucho camino que recorrer antes de que los inversores la tomen en serio. "Los primeros años, la Bolsa de Rangún se parecerá probablemente a la de Laos o Camboya, es decir, será principalmente una fuente de orgullo nacional", estima Mixo Das, analista financiero de Nomura para el sureste de Asia.

AFP