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Un hombre se acerca a depositar un ramo de flores en una estatua a Joseph Priestley en Birstall, Reino Unido, el 16 de junio de 2016, en honor a la diputada asesinada, Jo Cox

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"Era una abogada de la paz y la transparencia", cuenta a la AFP uno de los testigos del asesinato de la diputada laborista Jo Cox, todavía conmocionado por el crimen cometido en el apacible pueblo de Birstall.

La casa en la que vivía el sospechoso, identificado por los medios británicos como Thomas Mair, estaba custodiada por la policía y podía verse a los peritos trabajando en el jardín.

"Creció en esta comunidad, vivió por esta comunidad, sirvió a esta comunidad y acabó dando la vida por esta comunidad", dijo Jonathan Gibbs, el obispo de Huddersfield, la diócesis a la que pertenece el pueblo.

Numerosos ramos de flores fueron depositados al pie de la estatua del teólogo Joseph Priestley, hijo célebre de este pueblo de 16.000 habitantes.

"Mi corazón llora por tus hijos. Muchos de tus votantes están orgullosos de haberte tenido como diputada. Todo el país está sumido en el dolor", podía leerse en una de las notas manuscritas que acompañaban las flores. "Jo, que día vil y trágico", afirmaba otra.

Por la tarde, el primer ministro, David Cameron, y el líder del primer partido de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, viajaron al pueblo y participaron juntos en una ofrenda floral.

"Dos niños perdieron a su madre, un marido ha perdido a su querida esposa, y el Parlamento a una de sus defensoras más brillantes y apasionadas", manifestó el primer ministro.

"Nos la arrebataron en un acto de odio, en un acto miserable", lamentó Corbyn, que calificó el acto de "ataque a la democracia".

- Aprendamos lecciones -

Hichem Ben Abdallah, un testigo del crimen que hizo campaña con Cox en las elecciones de mayo de 2015, las que la llevaron por primera vez al Parlamento, expresó a la AFP su perplejidad por el asesinato, el primero de un diputado desde 1990, cuando un coche bomba del IRA (Ejército Republicano Irlandés) mató a Ian Gow.

"Abogaba por la paz y la transparencia, combatía la corrupción, quería justicia para todos. Creo que su llama seguirá viva", afirmó. "Espero que aprendamos lecciones de esto", añadió.

Cox, que fue activista en organizaciones no gubernamentales antes de ser elegida al Parlamento, era conocida por su campaña a favor de los refugiados y por la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.

Había nacido a unos 5 kilómetros de donde cayó asesinada, creció en la zona, y en su primer discurso en el Parlamento elogió la diversidad étnica de su comunidad, en donde se concentraron muchos inmigrantes de Irlanda y el subcontinente indio cuando era un centro de la industria textil.

Sentado fuera de un centro deportivo y social, Stephen Lees dijo que "fue atroz, no es algo que esperas que ocurra aquí. Todavía no lo hemos asimilado".

En Londres, muchas personas depositaron flores en la barcaza amarrada en un muelle del Támesis donde Cox vivía con su marido y sus dos niños, cerca de Tower Bridge.

Anne Wainwright, su vecina, leyó un texto: "perdimos a una amiga muy querida en las circunstancias más indignantes y trágicas".

"Rendimos homenaje a la persona más asombrosa, maravillosa y alegre de nuestra comunidad, un faro de esperanza para aquellos que creen en el amor, la amistad, y los valores que tanto necesitamos en este momento".

"La comunidad seguirá inspirándose en su energía inagotable y su compromiso con todo lo bueno".

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AFP