Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

El ex primer ministro británico Tony Blair, laborista, en un evento en Londres el 22 de julio de 2015

(afp_tickers)

Tres ex primer ministros, los laboristas Gordon Brown y Tony Blair, y el conservador John Major, son los apoyos más destacados a la campaña por un Reino Unido dentro de la Unión Europea que arrancó este lunes.

Los británicos se pronunciarán antes de finales de 2017 sobre la permanencia en la Unión Europea, y los responsables de la campaña a favor de la UE advirtieron que abandonar el bloque sería un "salto a la oscuridad" que costaría miles de libras a cada británico.

La campaña por la permanencia, bautizada como 'El Reino Unido es más fuerte en Europa' ('Britain Stronger in Europe') está presidida por Stuart Rose, de 66 años, un hombre de negocios conocido por haber devuelto el esplendor a la histórica cadena de almacenes británica Marks and Spencer. En un acto de presentación celebrado en Londres, Rose dijo: "la UE no es perfecta, pero creemos que los beneficios de pertenecer a ella son superiores a los costes".

Rose calificó el referéndum, que está en trámite parlamentario y cuya fecha exacta está por determinar, de "la decisión más importante de una generación", y criticó plantear el dilema en términos de patriotismo. "Afirmar que lo patriótico para el Reino Unido es irse, retirarse y mirarse el ombligo, es no entender quiénes somos como nación", afirmó. "No permitiré que nadie me diga que soy menos británico por creer en el Reino Unido más fuerte posible para nuestras empresas, nuestra seguridad y nuestra sociedad", sentenció.

Rose sostuvo que la UE le cuesta cada año 340 libras a cada familia británica pero que los beneficios son diez veces superiores. "No vale la pena asumir el riesgo" de una salida, sentenció, tildando de "cobardes" a quienes quieren salir del bloque.

El primer ministro actual, el conservador David Cameron, prometió el referéndum para apaciguar al ala euroescéptica de su partido, y arrancar a Bruselas reformas que devuelvan competencias a Londres -control de la inmigración intraeuropea y de las fronteras, por ejemplo- para recomendar que el país siga en la UE. Sin embargo, Cameron no ha logrado de momento ningún resultado concreto.

Los sondeos muestran un codo a codo entre las dos posiciones, pero en septiembre se publicó uno que daba mayoría a los euroescépticos por primera vez desde que el primer ministro anunció el referéndum.

- División entre los anti-UE -

Nigel Farage, líder del UKIP, el partido británico más ferozmente anti-UE, respondió a Rose que el Reino Unido ha quedado diluido en Europa.

"¿Olvidó que el Reino Unido ya no tiene un sitio en la Organización Mundial de Comercio y que Bruselas quiere ahora un sólo escaño de la UE en el Consejo de Seguridad de la ONU?", se preguntó Farage, estrella de una de las dos campañas partidarias de abandonar al UE. "Argumenta además" que para comerciar necesitamos libre movimiento de las personas. En ningún lugar del mundo es el caso", le reprochó Farage, partidario de limitar la inmigración.

Los partidarios de salir del bloque están divididos en dos campañas, Leave.EU y For Britain.

La primera es la de Farage, más agresiva, y la segunda es una coalición multipartidista en la que hay laboristas y conservadores.

La Comisión Electoral tendrá que decidir entre las dos para llevar adelante la campaña, una designación que conlleva muchas ventajas, desde financiación pública a envío gratuito de publicidad.

La guerra por el apoyo de las personalidades ha empezado entre ambas, y Farage sugirió este lunes que podría conseguir el del alcalde de Londres, Boris Johnson, un político carismático que ejerció de corresponsal en Bruselas del diario The Daily Telegraph y que es furibundamente anti-UE.

AFP