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El presidente boliviano, Evo Morales, en una rueda de prensa en La Paz, el 14 de enero de 2016

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Bolivia inició este domingo una crucial votación para definir si el presidente del país, Evo Morales, en el poder desde 2006, puede presentarse a una nueva reelección, que le permitiría permanecer hasta 2025, en una consulta marcada por denuncias de corrupción que salpican al gobernante.

Sin referirse a esas denuncias, Morales sufragó en la región cocalera del Chapare, en el centro del país, desde donde saltó a la política, con llamados a "batir el récord" de participación en las urnas. "Mi gran deseo es que podamos batir el récord de 2009 en el que ha participado un 96% (de los electores). Quisiéramos ahora pasar esa cifra, sería un día histórico que por primera vez con el voto del pueblo se modifique la Constitución y saber si me quieren o no", dijo.

Según el gobernante, Bolivia "está en la mira" de los medios internacionales "porque es otra forma de gobernar con el pueblo y eso es lo importante y cualquier consulta donde el pueblo participa es lo mejor".

La jornada electoral, que culmina el domingo a las 16H00 locales (21H00 GMT) tras una duración de ocho horas, arrancó sin mayores contratiempos y en calma.

"Valoramos el hecho de que la apertura de la votación se haya desarrollado en un clima de absoluta tranquilidad", dijo la misión electoral de Unasur en un comunicado.

Los primeros resultados se conocerán hacia las 18H00 locales (22H00 GMT) con datos de "conteo rápido" que emitirán los canales privados de televisión. Más tarde, el tribunal electoral divulgará los primeros resultados oficiales.

En una consulta en la que el voto es obligatorio, unos 6,5 millones de bolivianos deben pronunciarse sobre la reforma de la Carta Magna, que autorizaría a Morales a postularse a un nuevo mandato de cinco años, de 2020 a 2025. Otros 300.000 lo harán en el exterior.

El líder izquierdista, que inició su primer gobierno en 2006 y ha sido reelecto dos veces, tiene el récord de permanencia en el poder desde la independencia del país en 1825.

Hasta la semana pasada los partidarios y detractores de la reforma constitucional estaban empatados en las encuestas, pero acusaciones de tráfico de influencias contra Morales cambiaron la situación, y según sondeos divulgados antes de iniciada la veda el jueves, los partidarios del no (47%) superan a los del sí (27%).

- Acusaciones -

La consulta de este domingo se le ha complicado al líder boliviano, exponente del Socialismo del Siglo XXI, por acusaciones de corrupción.

Morales, de 56 años, se ha visto afectado ante un escándalo por supuesto tráfico de influencias en favor de la empresa china CAMC, en la que su expareja Gabriela Zapata trabaja como gerente comercial. La compañía logró contratos públicos por unos 560 millones de dólares, lo que ha llevado a la Contraloría y al Congreso a investigar el tema. Morales negó cualquier delito de tráfico de influencias a favor de su expareja, con quien tuvo hace unos 10 años un hijo que luego falleció. Estos hechos eran desconocidos en Bolivia.

De perder este domingo, sería la primera derrota electoral directa de Morales en sus diez años en el poder, aunque en 2015 su partido ya perdió plazas clave en los comicios municipales.

Morales, primer indígena en llegar a la presidencia de Bolivia, también podría verse perjudicado por las consecuencias de un ataque el miércoles a la alcaldía de El Alto, ciudad vecina de La Paz en poder de la oposición. En el ataque e incendio murieron seis personas.

Los opositores atribuyen el ataque a miembros del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), pero los oficialistas acusan a la alcaldesa Soledad Chapetón por no responder a las demandas de los vecinos.

También podría afectarlo la ola de cambio que vive la región, con el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, los reveses sufridos por el chavismo en Venezuela, el kirchnerismo en Argentina o el hartazgo de la población con el gobierno de Dilma Rousseff en Brasil.

Sus logros económicos y sociales han dejado de ser ya acicates suficientes para mantener fiel a un electorado que le permitió ganar con mucha holgura sus citas previas con las urnas.

Pese a todo, Morales cree que "vamos a ganar ampliamente (...), el pueblo va a decidir conscientemente y va a faltar tiempo para festejar", vaticinó.

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AFP