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Varios soldados evacúan el 1 de junio de 2017 a residentes del centro de la ciudad de Marawi, en el sur de Filipinas, lugar de fuertes enfrentamientos entre el ejército y combatientes del grupo yihadista EI

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Once militares murieron en un bombardeo del ejército contra islamistas atrincherados en una ciudad filipina, anunciaron este jueves las autoridades, admitiendo que cientos de combatientes podrían haber conseguido huir.

Este error del ejército filipino lleva a al menos 171 el número de personas muertas desde que estos rebeldes izaron el 23 de mayo las banderas negras del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Marawi, una ciudad de mayoría musulmana en este país mayoritariamente católico.

"Es muy doloroso. Es muy triste haber golpeado a nuestras propias tropas", declaró a la prensa en Manila el ministro de Defensa, Delfin Lorenzana.

"Es muy triste, pero a veces esto ocurre en la confusión de la guerra. No ha habido una coordinación correcta", añadió.

En un principio dio cuenta de diez militares muertos, pero más tarde el portavoz del ejército, Restituto Padilla, confirmó que se trataba de 11 soldados.

Lorenzana también afirmó que algunos combatientes podrían haber conseguido huir a pesar de los puntos de control que cierran los barrios donde supuestamente los islamistas están atrincherados.

"Tenemos informaciones según las cuales se fueron a las ciudades alrededor de Marawi", agregó el ministro.

Según él, hace una semana había cerca de medio millar de islamistas en Marawi, un efectivo que presuntamente se redujo a entre 50 y 100 actualmente.

El ejército anunció que 120 islamistas habían muerto, lo que dejaría entrever que más de 300 pudieron huir.

La aglomeración de 200.000 habitantes ha sido casi íntegramente evacuada, pero unos 2.000 civiles siguen bloqueados en las zonas bajo control insurgente.

Para poner fin a la crisis, el ejército no ha dudado en bombardear estas zonas urbanas y enviar sus helicópteros de combate.

Los enfrentamientos estallaron después de que las fuerzas de seguridad asaltaran un supuesto escondite de Isnilon Hapilon, considerado el jefe del grupo EI en Filipinas.

Estados Unidos puso precio a su cabeza por valor de cinco millones de dólares (4,5 millones de euros). Hapilon también es presuntamente uno de los dirigentes de Abu Sayaf, un grupo islamista especializado en secuestros.

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AFP