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Un autobús con combatientes opositores sirios y sus familias llega a Dar Al Kubra, una zona rebelde en el norte de la provincia de Homs, procedente de Waer, el 26 de septiembre de 2016

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Alimentos y medicamentos eran cada vez más escasos este lunes en los barrios rebeldes de Alepo, sometidos a intensos bombardeos del régimen sirio y de su aliada Rusia, país acusado de "crímenes de guerra" y "barbarie" por los occidentales.

"En estos últimos años hemos soportado los bombardeos y no hemos abandonado Alepo. Pero ahora no hay ni pan, ni agua potable, nada en los mercados. La situación empeora día a día", afirma este lunes Hassan Yasin, de 40 años.

Este padre de cuatro hijos debió abandonar con su familia su apartamento en un tercer piso para refugiarse en una tienda en la planta baja y evitar los bombardeos que se abaten sobre su barrio de Ferdus.

Por cuarta noche consecutiva, volvieron a caer las bombas en el este de Alepo, segunda ciudad siria, controlada en parte por los insurgentes desde 2012.

Doce civiles fallecieron por los bombardeos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), por lo que el balance de muertos asciende al menos a 140 -en su gran mayoría civiles- desde el jueves por la noche, cuando el ejército del régimen anunció una gran ofensiva para reconquistar la totalidad de Alepo.

Los aviones rusos y del régimen llevaron a cabo "decenas de ataques" desde la medianoche en el este de la ciudad, según el OSDH.

Al alba, los bombardeos se intensificaron, provocando incendios, según un corresponsal de la AFP.

Entre los muertos figuran 20 niños y 9 mujeres, precisó Rami Abdel Rahman, director del OSDH.

Según el OSDH, el número total de víctimas fatales en Alepo y en la provincia homónima se eleva ahora a 248 desde el reinicio de los bombardeos hace una semana.

- 'Agotados' -

Los casi 250.000 habitantes de los barrios rebeldes de Alepo no reciben ayuda del exterior desde hace unos dos meses.

Y, desde el sábado, no tienen agua debido a los bombardeos, según Unicef.

Los hospitales "se encuentran bajo fuerte presión por el número elevado de heridos y la falta de sangre disponible", causada en parte por "la ausencia de cirujanos especializados en transfusiones", indicó una fuente médica a la AFP.

"Por ello, los heridos de gravedad son inmediatamente amputados", declaró.

"Los pacientes son colocados en el suelo" y "los equipos médicos trabajan al límite de la resistencia humana", relata por su lado el doctor Abu Rajab, de la ONG Save the Children.

Según él, cerca de la mitad de los pacientes en los hospitales son niños.

La AFP constató que el precio de siete porciones de pan árabe pasó de 350 libras sirias (70 centavos de dólar) la semana pasada, antes de la ofensiva, a 500 libras sirias (1 dólar).

"Ahora comemos solamente una vez por día. Mis hijos y yo no hemos comido nuestra hambre desde hace dos semanas" cuenta Hassan Yasin.

Por su parte, las asociaciones caritativas han dejado desde el viernes de distribuir comidas a base de arroz o lentejas, por miedo a los bombardeos.

Uno de ellos golpeó a una fila de habitantes que esperaban recibir estas comidas.

- Tensión entre Rusia y Occidente -

En Nueva York, las potencias occidentales arremetieron el domingo contra Moscú, acusado directamente de organizar la ofensiva contra Alepo, en una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU.

"Lo que Rusia apoya y hace (en Alepo) no es lucha antiterrorista, es barbarie", dijo la embajadora estadounidense, Samantha Power.

El Kremlin replicó este lunes deplorando "el tono y la retórica inadmisibles" de Estados Unidos y de Reino Unido, que son "incluso susceptibles de dañar nuestras relaciones".

El embajador británico Matthew Rycroft aludió por su parte a la posibilidad de acudir a la Corte Penal Internacional, competente para los crímenes de guerra.

La última tentativa del Consejo de Seguridad se saldó con un veto ruso.

Además, sobre el terreno, 131 rebeldes y 119 de sus familiares fueron evacuados este lunes del último cuartel que tenían en la ciudad de Homs (centro) y transferidos hacia una zona bajo su control en el norte de la provincia epónima.

Se trata de la tercera evacuación de este tipo en el barrio de Waer, tras un acuerdo de diciembre que preveía que este sector pasara bajo control del ejército sirio a cambio de levantar el sitio impuesto desde hacía tres años.

Unas 600.000 personas viven sitiadas en toda Siria, según la ONU.

Por lo demás, una ayuda llegó el domingo por primera vez en seis meses a cuatro localidades sitiadas: Madaya y Zabadani, rodeadas por tropas del régimen en la provincia de Damasco, y Fua y Kafraya, por los rebeldes en la de Idleb (noroeste), según la Cruz Roja.

El conflicto sirio ha causado más de 300.000 muertos desde 2011, según el OSDH, y generado la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial.

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AFP