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Una empleada traslada piezas en una fábrica de componentes para automóviles en la fábrica de Bosch en San Luis Potosí (México) el pasado 11 de enero

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El fabricante alemán de autopartes Bosch aceptó pagar más de 300 millones de dólares para indemnizar a los denunciantes en Estados Unidos en el caso de los motores trucados de Volkswagen pero no admitió su responsabilidad.

"Bosch llegó a un acuerdo con los denunciantes en Estados Unidos para resolver la mayor parte de denuncias civiles relacionadas con coches diésel de las marcas Volkswagen, Audi y Porsche" fabricados entre 2009 y 2016, indicó la compañía de Stuttgart este miércoles en un comunicado.

El grupo alemán, el mayor subcontratista mundial y un líder en el sector de los electrodomésticos y las herramientas, pagará un total de 327,5 millones de dólares a conductores y vendedores de coches de segunda mano.

Todos ellos acusaban a Bosch de haber escondido la existencia de un programa informático ilegal que el grupo proporcionó a Volkswagen y, en consecuencia, de haber "participado de manera activa y con total conocimiento de causa en el fraude de los consumidores estadounidenses durante una década", según el texto de la denuncia colectiva.

El programa informático instalado por Volkswagen en once millones de vehículos en todo el mundo le permitió manipular el resultado de los tests de contaminación de sus motores diésel durante los controles.

En Estados Unidos, donde el escándalo estalló en septiembre de 2015, Volkswagen se declaró culpable para evitar un juicio y este miércoles anunció que pagaría 1.200 millones de dólares para los propietarios de coches trucados con motores de 3 litros.

Con esta nueva indemnización, Volkswagen terminará pagando más de 23.000 millones de dólares en indemnizaciones en Estados Unidos.

En comparación, el acuerdo de 300 millones de dólares de Bosch es mucho menor y no debería afectar enormemente las cuentas del fabricante de autopartes, que desde 2015 ya ha había reservado unos 700 millones de dólares de provisiones para hacer frente a las consecuencias jurídicas del escándalo.

Al contrario de Volkswagen, Bosch asegura que el acuerdo no supone "ni un reconocimiento de los hechos expuestos por los denunciantes ni una confesión".

El presidente de la compañía, Volkmar Denner, justificó la decisión de indemnizar para "dedicar nuestra atención y nuestros recursos a la mutación en los campos de la movilidad y a otros campos de actividad".

Bosch, que reconoció desde el primer momento que había proporcionado a Volkswagen componentes para el programa informático, está llevando a cabo una investigación interna y todavía tiene procesos judiciales pendientes en Estados Unidos y Alemania.

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AFP