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Alija Izetbegovic, presidente de Bosnia-Herzegovina (c); Franjo Tudjman (d), presidente de Croacia; y Slobodan Milosevic (i), presidente de Yugoslavia (Serbia-Montenegro), durante las negociaciones de paz en Dayton (EEUU), el 21 de noviembre de 1995

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Bosnia, uno de los países más pobres de Europa, sigue sumida en las divisiones étnicas 20 años después de los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra intercomunitaria en esta antigua república yugoslava.

El acuerdo firmado el 21 de noviembre de 1995 en Dayton, en el estado estadounidense de Ohio, concretó la división de Bosnia en dos entidades, la Federación croato-musulmana y la Republika Srpska (RS, con mayoría étnica serbia), que disponen de una amplia autonomía y están vinculadas por instituciones centrales débiles.

"El acuerdo de paz puso fin a una guerra atroz (más de 100.000 muertos), pero los problemas fundamentales que la provocaron no s ehan resuelto", dice el analista político Gojko Beric. "Se enfrentan dos conceptos irreconciliables, un separatismo defendido por la Republika Srpska y la idea de una Bosnia unitaria, defendida por los políticos musulmanes", dice Beric. "Vivimos en un estado de "guerra inacabada" o de "paz imperfecta", agrega.

Considerados héroes en Republika Srpska, los exjefes militares serbios de Bosnia Herzegovina durante la guerra, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, son juzgados por la justicia internacional, acusados de genocidio.

Veinte años después, Amar Ramovic, 37 años, recuerda el sentimiento ambivalente frente a los acuerdos. "Estaba feliz por el fin de las matanzas, pero al mismo tiempo lamentaba que el acuerdo hubiera frenado el avance de militar de nuestras fuerzas. Si no se hubiera firmado, Bosnia no sería hoy un país dividido", dice Ramovic, un informático musulmán de Sarajevo.

Muchos piensan que los acuerdos de Dayton impiden que Bosnia sea un país unido.

Sin embargo, Dordje Vukovic, profesor de ciencias políticas, considera que la inestabilidad del país no se debe a los acuerdos. "Los militares se desarmaron, pero las conciencias no se desmilitarizaron. El país no hubiera sido diferente con otra constitución", sostiene.

Las dos entidades están unidas por un débil Gobierno central que la comunidad internacional intentó reforzar entre 1996 y 2006, imponiendo numerosas reformas.

Una administración pletórica pesa sobre las finanzas públicas en un país con un índice de desempleo que llega al 40%.

En 2006, la presión de la comunidad internacional empezó a disminuir debido a un compromiso menor de Estados Unidos, que cedió protagonismo a la Unión Europea, opina el analista político Srecko Latal.

Desde entonces, las autoridades de la Republika Srpska amenazan periódicamente con organizar un referéndum sobre la independencia. "Si se cuestiona la integración territorial de Bosnia, se corre el riesgo de nueva violencia y de un nuevo conflicto", advierte Latal. Es necesario un compromiso "serio" de la comunidad internacional para "garantizar la integridad territorial de Bosnia" y dejar que los bosnios discutan entre sí la organización del país, afirma Latal.

AFP