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Varios sin techo duermen en una calle de Sao Paulo el 1 de junio de 2017

(afp_tickers)

La inflación dejó de ser un flagelo en Brasil, que tuvo en junio su primera caída de precios desde 2006. Pero esa buena noticia revela también que la mayor economía latinoamericana se encuentra en estado de "letargo", señalan analistas.

La baja de precios (índice IPCA) de junio fue de 0,23% respecto a mayo, bastante mayor que el -0,17% esperado en promedio por los 25 analistas consultados por el diario económico Valor. En mayo, había subido 0,31%.

El último índice mensual deflacionario data de junio de 2006 (-0,21%)

El dato, divulgado por el instituto de estadísticas IBGE, debería aumentar la presión para que el Banco Central (BCB) acelere el ritmo de recortes de sus tasas de interés, a fin de facilitar el crédito y el consumo hundidos por dos años de recesión.

Las mayores caídas de junio se dieron en el ramo de alimentación y bebidas (-0,50%), que cuenta por cerca de un cuarto en la composición del índice, así como en vivienda (-0,77%) y transportes (-0,52%).

El primer semestre cerró con un aumento de precios de 1,18% respecto al mismo periodo del año pasado y en el acumulado de doce meses la subida es de 3%, su menor nivel desde noviembre de 2006.

Esa evolución vuelve más que plausible la contención del índice inflacionario en 2017 y 2018 por debajo del centro de la meta oficial, de 4,5%. La expectativa del mercado es de un aumento de precios de 3,46% este año y de 4,25% el próximo.

La descompresión de precios fue veloz, después de dos años en los que el poder adquisitivo de los brasileños se vio golpeado por una feroz combinación de recesión y de inflación. El IPCA había trepado a 10,67% en 2015 y retrocedió a 6,20% en 2016.

- Una noticia 'buena' y 'negativa' -

El dato de junio "es una buena noticia, porque refuerza la expectativa de que se reduzcan las tasas de interés", pero también "una noticia negativa, porque refuerza la sensación de letargo de la economía brasileña", dijo a la AFP el consultor Alex Agostini, de Austin Rating.

"Más de dos años de caída del PIB se están reflejando hoy en los precios", agregó.

El BCB inició el año pasado un ciclo de recortes de la tasa básica Selic, llevándola de 14,25% en octubre pasado a 10,25% en la actualidad.

Pero la crisis política, que tiene al presidente conservador Michel Temer contra las cuerdas y amenaza la aprobación de los ajustes reclamados por el mercado, llevó a la institución emisora a adoptar en los últimos meses una actitud de prudencia, con cortes por debajo de los esperados.

La expectativa del mercado es que la Selic caiga a 8,50% a fin de año.

El presidente del BCB, Ilan Goldfajn, admitió que la decisión sobre el ritmo de los cortes es compleja.

"Estamos viendo si se reducirá un poco el recorte de la tasa o si se mantiene el ritmo en función de ese cuadro inflacionario en baja y la actividad económica recuperándose gradualmente", dijo Goldfajn en una entrevista publicada este viernes en la columna de la periodista Míriam Leitao, del diario O Globo.

"El Banco Central planteó sus dudas ante la sociedad. La duda no es sobre si las tasas van a bajar, sino en qué medida", agregó.

- Temer: 'No hay crisis' -

Temer aseguró este viernes en Hamburgo (Alemania), donde participa en una cumbre del G20, que los datos de las últimas semanas demuestran que "la crisis económica no existe" en su país.

"La crisis económica no existe. Han visto los últimos datos, muy positivos. Muestran que estamos creciendo, estamos creciendo en la industria, estamos creciendo en el agronegocio", agregó.

El PIB brasileño se contrajo un 3,8% en 2015 y un 3,6% en 2016, aunque en el primer trimestre de 2016 registró un aumento de 1% respecto al trimestre anterior.

La producción industrial creció además un 0,8% en mayo respecto a abril y el desempleo mostró en los últimos dos meses un reflujo desde sus niveles récord, afectando actualmente a 13,8 millones de personas (13,3%).

Según Alex Agostini, "hay algunas señales de recuperación", pero esta se debe en gran parte a "un fuerte crecimiento de las exportaciones" y no al repunte del consumo interno.

AFP