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Línea de montaje de automóviles Nissan en Resende, a 160 km de Rio de Janeiro el 3 de enero de 2015

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La inflación de Brasil subió un 0,54% en septiembre y acumula un 9,49% en 12 meses, un valor levemente menor al marcado en agosto aunque todavía cerca del máximo anual en 12 años que se anotó en julio, según los datos oficiales publicados este miércoles.

La tasa se había desacelerado a 0,22% en agosto, mientras que en septiembre de 2014 la inflación fue del 0,57%.

De acuerdo a la medición del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), los precios desde que comenzó el complicado año 2015 para la economía del gigante sudamericano avanzaron, sin embargo, un 7,64% -por encima del 7,06% en agosto- y alcanzaron su valor máximo para los primeros nueve meses del curso desde 2003.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre mostró aumento del 12,98% de los costes de la bombona de gas y, a consecuencia de ello, el sector de gastos en la vivienda fue el que más creció respecto a agosto.

Inmersa en la recesión que comenzó en el segundo trimestre de este año y con un real que se ha desvalorizado un 30,7%, la economía brasileña atraviesa por una delicada situación que, según las previsiones del FMI, se traducirá en una retracción del 3% en 2015.

Aunque más moderada, la recesión seguirá en 2016 con una contracción del 1%, según las previsiones del organismo internacional difundidas este martes.

El escenario brasileño combina un fuerte déficit fiscal, gran responsable de que la calificadora Standard & Poor´s le quitara el preciado grado de inversión el mes pasado, con una desacaleración del consumo, el crecimiento del desempleo y una aguda depreciación del real.

En septiembre el Banco Central brasileño decidió mantener la tasa de referencia en 14,25% anual e interrumpir así una racha de siete alzas consecutivas para no agudizar el contexto recesivo de la economía.

La "tormenta perfecta" por la que atraviesa la economía más importante de Sudamérica se mezcla con la tensa situación política que enfrenta la presidenta Dilma Rousseff.

El Gobierno intenta conseguir la aprobación de un programa ortodoxo de ajuste para cerrar la grieta fiscal, pero encuentra fuertes resistencias en el Congreso, que ha dado señales de rebeldía a la debilitada Rousseff.

Tras un alza espectacular de 7,5% del PIB en 2010 que fascinó al mundo y puso a Brasil al frente de las potencias emergentes, la economía del país más grande de Sudamérica creció solo 2,7% en 2011, 1% en 2012, 2,5% en 2013 y apenas 0,1% en 2014.

AFP