Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

El podio del Palacio de Planalto, sede de gobierno en Brasilia, previo a una rueda de prensa de la presidenta Dilma Rousseff, el 2 de diciembre de 2015

(afp_tickers)

Brasil quedó bajo fuego este miércoles con la apertura de un proceso de juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff por adulteración de las cuentas públicas, una maniobra que puede derribarla de su cargo y sumergir al país en la incertidumbre.

Tras meses de rumores y amenazas, el presidente de la Cámara de Diputados y archienemigo de Rousseff, el poderoso legislador evangélico Eduardo Cunha, aceptó este miércoles un pedido de impeachment contra la mandataria de 67 años, la primera mujer en llegar a la presidencia de Brasil.

Este paso inicial para juzgar a Rousseff, cuya gestión es aprobada apenas por un 10% de la población, sumerge a la séptima economía del mundo en una crisis de final desconocido tras un año turbulento que encuentra al país en una profunda recesión económica que durará dos años consecutivos según todo pronóstico, y que podría ser la más larga desde 1930-1931.

El parecer de Cunha, investigado él mismo por corrupción en el marco del megafraude a la estatal Petrobras, deberá ahora ser analizado por una comisión de diputados integrada por todas las fuerzas representadas en el Congreso y luego por el plenario de la Cámara. Si es aprobado por una amplia mayoría, el Senado será el encargado de juzgar a Rousseff.

Si 342 del total de 513 diputados apoyan la consecución del proceso, Rousseff podría ser apartada de su cargo a poco de haber asumido su segundo mandato el 1 de enero pasado. Luego, son necesarios dos tercios de la cámara alta (54 de 81) para que pierda su mandato y sea sustituida por su vicepresidente, Michel Temer (PMDB, centro), hasta las próximas elecciones presidenciales de 2018.

"No hago esto con ninguna felicidad, sé que es un gesto delicado en un momento en que el país atraviesa una situación difícil, que la economía pasa por una crisis, el gobierno es un gobierno que pasa por muchas crisis, de naturaleza política, de naturaleza económica", dijo Cunha, cuyo cargo también está en juego por la investigación de Petrobras.

En una breve declaración televisiva, Rousseff dijo estar "indignada" por el pedido y convencida de que no prosperará.

"Tengo la convicción y la absoluta tranquilidad en cuanto a la total improcedencia de ese pedido, así como de su justo archivo. No podemos dejar que conveniencias e intereses indefendibles debiliten la democracia y la estabilidad de nuestro país", afirmó.

- La llegada del fantasma -

Tras agitar el fantasma del impeachment durante meses, Cunha decidió pasar a la acción el mismo día en que diputados del gobernante Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) comunicaron que votarían a favor de abrir una investigación contra él en el Congreso por haber ocultado millonarias cuentas en Suiza, un proceso con potencial para terminar con su mandato.

Cunha dijo que rechazó más de 30 pedidos de impeachment contra Rousseff, y aceptó solo uno, realizado por un grupo de juristas independientes -incluido un exfundador del PT, Helio Bicudo- que la acusan de haber maquillado las cuentas públicas para cubrir falencias de su gestión, algo considerado un "crimen de responsabilidad" que comporta una pena de inelegibilidad.

Esa presentación cuenta con el apoyo de diversas fuerzas opositoras, entre ellas la del PSDB (centro-izquierda), cuyo candidato Aecio Neves perdió la segunda vuelta contra la actual presidenta en 2014 por un margen de apenas 3%.

Precisamente Neves, que instruyó a su partido a respaldar la investigación contra Cunha, dijo a periodistas: "Cualquier salida para este impasse en que la irresponsabilidad del gobierno y del PT hundió al país se dará dentro de lo que determina la Constitución".

Las voces en contrario tampoco demoraron mucho. El presidente del PT, Rui Falcao, publicó en Twitter la frase "Golpistas no pasarán!" y fue seguido por el ministro de Trabajo y uno de los operadores políticos del gobierno, Miguel Rossetto, quien coincidió en definirlo como "un intento de golpe".

- Vuelta a 1936 -

La tesis de juzgar a la presidenta ganó fuerza luego de que la auditoría de la República rechazara las cuentas presentadas por el gobierno correspondientes al año pasado, un duro revés cuyo único antecedente databa de 1936.

En medio de una crisis que no cedía, Rousseff llegó hasta concretar una reforma ministerial para cederle más poder a fuerzas aliadas de la coalición que encabeza, fundamentalmente del partido de Cunha, el centrista PMDB, con el objetivo de frenar un eventual juicio político. Pero ese movimiento perdió fuerza con los embates del escándalo de corrupción en Petrobras que pegaron de lleno en el PT y llegaron hasta las puertas del palacio de Planalto, mientras la economía se sumergía en una recesión que se extenderá al 2016.

La presidenta no logró cohesionar su base parlamentaria en todo el 2015 y Cunha se fue erigiendo en un enemigo cada vez más fuerte que trabó el programa de gobierno una y otra vez.

Pero a medida que la fiscalía acumulaba pruebas en su contra y con su respaldo en la cámara fragilizado, Cunha optó por llevar su lucha contra Rousseff al escenario más temido por el gobierno: el desencadenamiento de un proceso de impeachment.

"Impeachment acogido", decía el único tuit de su cuenta oficial que se refería a un asunto que no es nuevo para Brasil, que en 1992 vio renunciar al entonces presidente Fernando Collor (1990-1992) en la antesala de un juicio político por corrupción.

AFP