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Los presidentes de Francia, Francois Hollande (D); y de Malí, Ibrahim Boubacar Keita (C), escuchan al secretario general de la OCDE, el mexicano Ángel Gurría (D), el 22 de octubre de 2015 en París.

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El gigante emergente Brasil está parado en una encrucijada en la que debe hacer un ajuste fiscal y reformar su economía mientras recorre su peor fase recesiva en décadas, dijo este miércoles la OCDE en un reporte.

Tras un desempeño que lo puso en el radar financiero global, Brasil tendría una contracción del 3% este año (FMI), algo por encima del 2,8% que espera el gobierno. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Economómicos (OCDE) pronostica asimismo una caída de 1,2% en 2016, mayor a la previsión de -1% del FMI.

De confirmarse, serían los primeros dos años consecutivos de recesión desde el ciclo 1930-31.

"Las impresionantes conquistas de Brasil obedecieron a una estabilidad macroeconómica sustentada por condiciones externas favorables. Ahora que los vientos favorables que venían del alza de los precios de los commodities se debilitaron y la normalización de la política monetaria de Estados Unidos está más próxima, la economía tiene muchos desafíos en este año recesivo y también en 2016", dijo en Brasilia el mexicano Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

El oscuro presente económico coincide con una crisis política que derrumbó a escombros la popularidad de la presidenta Dilma Rousseff y trabó muchas de las iniciativas de ajuste económico que impulsa el gobierno en el Congreso.

"Si el gobierno amplía sus esfuerzos reformistas 2015 puede ser un punto de inflexión", estimó Gurría durante una presentación con el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, un economista de perfil ortodoxo.

"Reconquistar la solidez económica y la capacidad de mejorar el estándar de vida exige primero corregir las bases, implica restaurar la reputación anterior de Brasil conquistada con mucho esfuerzo, seguir políticas macroeconómicas robustas, incluso en este momento desafiante, en medio de una recesión, es importante lograr las metas del ajuste fiscal", dijo.

El mes pasado, Brasil anunció que cerrará 2015 con un déficit primario de 0,9% del PIB tras recortar por cuarta vez su meta fiscal en medio de una caída de la recaudación.

Rousseff, parte clave de un proceso político que sacó a millones de personas de la pobreza y tachó a Brasil del mapa del hambre, no ha logrado cohesionar su apoyo en el Congreso como para llevar adelante su programa de gobierno y está bajo la amenaza de un juicio político.

"Reconquistar la confianza de los ciudadanos exigirá un compromiso permanente con las reformas, con la innovación política y el buen gobierno", dijo Gurría.

AFP