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Camiones de carga circulan por el área metropolitana de Sao Paulo, el 12 de abril de 2017

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Brasil mantuvo su cuenta corriente en terreno positivo en abril, con un superávit de 1.153 millones de dólares, nuevamente apoyado en el saldo favorable récord de la balanza comercial, informó este martes el Banco Central.

La medición a 12 meses muestra un déficit acumulado de 19.800 millones de dólares, equivalente al 1,06% del Producto Interior Bruto (PIB), por debajo del 1,1% que registraba en marzo, cuando la cuenta corriente tuvo un superávit de 1.397 millones, el mejor resultado para ese mes en más de una década.

En abril del 2016, Brasil había anotado un superávit de cuenta corriente de 412 millones de dólares.

Una vez más, el buen desempaño del intercambio comercial empujó la subida del indicador. En abril, la balanza comercial tuvo un superávit de 6.742 millones de dólares, un 45% por encima del resultado de igual mes del año pasado.

Sumergido en la peor recesión de su historia, Brasil comenzó el 2017 con un rojo de su cuenta corriente de 5.085 millones de dólares en enero y otro de 936 millones en febrero, equivalentes al 1,31% y al 1,24% del PIB, respectivamente.

La mayor economía latinoamericana mantuvo su proyección para 2017, que estipula un saldo negativo de 30.000 millones de dólares en su cuenta corriente, frente a los 23.530 millones que acumuló en 2016, según datos actualizados del BCB.

En lo que va de 2017, el déficit acumulado es de 3.500 millones de dólares, menos de la mitad que el mismo registro de 2016.

En abril, las inversiones extranjeras directas (IED) sumaron 5.577 millones de dólares y acumulan 29.530 millones en el primer cuatrimestre, por encima de los 23.769 millones del mismo lapso del 2016.

Brasil recibió 78.929 millones en IED en 2016 y para 2017 proyecta un ingreso de 75.000 millones de dólares.

Las reservas internacionales del país sumaron 376.300 millones de dólares en marzo, 984 millones más que el mes anterior, informó el banco.

El gobierno conservador de Brasil quedó inmerso en una tormenta política por acusaciones de corrupción contra el presidente Michel Temer, que lucha por sobrevivir en su cargo. La crisis se desató cuando la economía había comenzado a dar señales incipientes de dejar atrás la peor recesión de su historia.

Temer impulsa un programa de medidas de austeridad para reequilibrar las cuentas públicas y recuperar la confianza de los inversores.

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