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El ministro de Hacienda de Brasil, Henrique Meirelles, durante una conferencia de prensa en el Palacio de Planalto el 7 de julio de 2016 en Brasilia

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Brasil cerrará 2017 con un crecimiento de 1,2% y un déficit fiscal primario de 41.300 millones de dólares, 18% menor al previsto para este año, proyectó el gobierno interino el jueves

El equipo económico de Michel Temer revisó las directrices presupuestarias para el año próximo diseñadas por Dilma Rousseff, suspendida para encarar un juicio por manipulación de las cuentas públicas.

La proyección de Rousseff preveía un déficit de 65.000 millones de reales (USD 19.300 millones), considerado irreal por la nueva administración, que fue autorizada por el Congreso a cerrar este año con un déficit de 170.500 millones de reales (USD 50.670 millones), en medio de un severo cuadro económico.

El déficit de 139.000 millones de reales (USD 41.300 millones) proyectado para el año próximo "es un número alto, ciertamente, pero es un número que tiene una caída sustancial de lo que sería el resultado siguiendo las tendencias de los próximos años para ingresos y gastos", explicó Meirelles en una rueda de prensa.

El gobierno proyectó además un crecimiento de 1,2%, destacó Temer después en Twitter.

- Esfuerzo -

Temer, exvicepresidente de Rousseff convertido en su principal enemigo, ha dicho que la prioridad de su gobierno sería poner orden en las cuentas públicas y lograr que la economía vuelva a crecer.

Afirmó inclusive esta semana que estaba preparado para tomar "medidas impopulares" para lograrlo, a pesar de que hasta ahora sólo ha aprobado más gasto público con aumentos de salarios y una renegociación de la deuda de los estados.

El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, dijo en una rueda de prensa que la meta fiscal se conseguirá sólo con un "esfuerzo enfocado en [la reducción] del gasto y la generación de nuevos ingresos" a través de la venta de activos y la entrega de concesiones de aeropuertos y en el área petrolera.

Meirelles, que fue presidente del Banco Central durante el gobierno Lula (2003-2010), indicó que el Ejecutivo no descarta "aumentos puntuales de impuestos".

"Estaremos definiendo esta cuestión hasta fines de agosto, cuando tendremos definido el presupuesto de 2017 y definiremos necesario y si será necesario la elevación de algún tributo", señaló.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil cayó 3,8% en 2015, mientras proyecta una contracción similar en 2016, en un escenario de elevada inflación y creciente desempleo así como una severa crisis política.

Y con esta nueva proyección, la mayor economía latinoamericana se prepara para terminar su cuarto año con un rojo fiscal.

El esfuerzo fiscal impulsado por el nuevo gobierno apunta a un "pequeño superávit en 2019", dijo el ministro. En 2018, la proyección es de un déficit de 79.000 millones (USD 23.400 millones).

"Existe la expectativa que, con la evolución de un cuadro extremadamente favorable de los gastos del sector público y de la evolución de la confianza y el crecimiento, creo que podremos mostrar un país con superávit en 2019", afirmó.

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AFP