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Un barco carga contenedores en el puerto de Santos, a unos 60 km de Sao Paulo, Brasil, el 1º de abril de 2013

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Brasil registró en julio un déficit de cuenta corriente de 3.404 millones de dólares con el que puso fin a una serie de cuatro resultados positivos, informó el miércoles el Banco Central.

El resultado se contrapone al superávit de 1.330 millones de dólares obtenido en junio, pero es menor al rojo de 3.951 millones anotado en julio del año pasado.

Con los últimos datos, el déficit de la cuenta corriente acumulado en doce meses es de USD 13.800 millones, lo que equivale a un 0,71% del PIB brasileño.

El rojo sumado de enero a julio es, sin embargo, de 2.696 millones dólares, muy por debajo del saldo negativo de USD 12.438 millones acumulado en el mismo periodo del año anterior.

El Banco Central mantuvo su proyección para 2017 de un déficit de USD 24.000 millones (1,18% del PIB) en la cuenta corriente.

Este resultado es uno de los principales indicadores de la solvencia de un país e incluye la balanza comercial, los servicios (entre ellos el turismo) y las transferencias de dividendos empresariales y de remesas de emigrantes.

En el plano positivo, el saldo se vio empujado de nuevo por el intercambio comercial, que en julio logró un superávit de 6.056 millones de dólares, su mejor resultado para ese mes desde que comenzó la serie histórica en 1998.

En el apartado de Inversiones Extranjeras Directas (IED), Brasil recibió en julio 4.093 millones de dólares, llevando el acumulado en doce meses a los 84.500 millones, equivalentes al 4,37% del PIB.

De enero a julio, las IED sumaron 40.364 millones de dólares, un 18,6% por encima de la cantidad registrada en el mismo periodo de 2016.

Las reservas internacionales de Brasil totalizaban, de su lado, 381.000 millones de dólares.

La mayor economía de América Latina busca dejar atrás la peor recesión de su historia, que produjo una pérdida de riqueza de 7,2% del PIB entre 2015 y 2016.

Pese a incipientes señales de mejora, la profunda crisis política que atraviesa el país genera dudas sobre la capacidad del gobierno del presidente Michel Temer para aprobar una serie de reformas que pretenden achicar el rojo de las cuentas públicas.

Acosado por escándalos de corrupción y con dificultades para ajustar los números, el ejecutivo lanzó un ambicioso plan de privatizaciones que incluye aeropuertos, campos petroleros y ahora la generación, transmisión y distribución de energía.

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AFP