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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, da un discurso en el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, el 14 de junio de 2017

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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pidió este miércoles una "solución política inmediata" a los Gobiernos de Hungría, Polonia y República Checa, después que Bruselas decidiera lanzar acciones legales contra éstos por incumplir sus compromisos en la acogida de migrantes.

"La solidaridad europea no se puede resolver en los tribunales, lo que pedimos es una solución política inmediata", indicó Juncker en un discurso ante el Parlamento Europeo reunido en Estrasburgo.

El Ejecutivo comunitario decidió la víspera abrir procesos de infracción contra estos países, que podrían desembocar a largo plazo en sanciones, por incumplir el plan de reparto de refugiados desde Italia y Grecia adoptado en plena crisis migratoria y que debía plasmar la solidaridad europea.

Los países europeos se comprometieron en septiembre de 2015 a acoger inicialmente a unas 160.000 personas en un plazo de dos años, si bien en el marco de estas reubicaciones desde Italia y Grecia sólo se han trasladado apenas unas 21.000 desde entonces.

Tras meses de reiteradas advertencias, Polonia y Hungría seguían sin acoger a ningún solicitante de asilo a fecha 9 de junio, mientras que República Checa sólo había reubicado a 12 procedentes de Grecia, según cifras del ejecutivo comunitario.

Juncker explicó que no tuvieron "más opción que iniciar los procedimientos de infracción", si bien precisó que "no se trata de sanciones". "Se trata simplemente de subrayar que las decisiones jurídicas que se han adoptado se tienen que aplicar", subrayó.

"La solidaridad no se puede imponer desde arriba, sino que tiene que salir del corazón sobre todo cuando se trata de personas", añadió el presidente de la Comisión, quien anunció que pedirá esto "de forma contundente" a los 28 mandatarios del bloque durante la cumbre prevista la próxima semana en Bruselas.

Los países señalados con la apertura de procesos de infracción, que deberán publicarse formalmente este miércoles, no tardaron en reaccionar ante esta medida.

El canciller húngaro, Peter Szijjarto, los calificó de "chantaje", mientras que su homólogo polaco, Witold Waszczykowski, los consideró "ilegales".

"Las cuotas no funcionan. Animan la inmigración ilegal y disminuyen la confianza de los ciudadanos en la UE", tuiteó por su parte el primer ministro checo, Bohuslav Sobotka.

El objetivo del plan europeo era aliviar la presión migratoria sobre Italia y Grecia, donde en 2015 llegaron más de un millón de migrantes, trasladando a otros países de la UE en virtud de una serie de cuotas a los solicitantes con mayores probabilidades de obtener el asilo.

Según cálculos del Ejecutivo comunitario, unas 13.000 personas con derecho a ello continúan en estos países del sur de Europa a la espera de ser reubicadas, si bien todavía quedan migrantes por registrar llegados en 2016 y 2017.

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AFP