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Trinh Xuan Thanh, que dirigió PetroVietnam Construction, un importante grupo petrolero público de Vietnam (2ºd), y otros acusados escuchan el veredicto en su contra en un tribunal de Hanói el 22 de enero de 2018

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Un exfuncionario del régimen comunista vietnamita, secuestrado en Alemania el año pasado, fue condenado este lunes por la justicia de su país a cadena perpetua por corrupción, durante un juicio muy difundido por las autoridades.

Trinh Xuan Thanh, que dirigió PetroVietnam Construction, un importante grupo petrolero público, fue condenado a "14 años de cárcel por mala gestión y a cadena perpetua por malversación", según el portal de noticias oficial VNExpress.

A partir del miércoles se abrirá un segundo juicio contra él por otros casos de malversación, por los que podría ser condenado a muerte.

Los jueces consideraron que Thanh causó "graves perjuicios al Estado" y que el castigo debía servir de advertencia para los vietnamitas que "abusan de su poder y vulneran las leyes sobre la corrupción".

A su lado en el banquillo de los acusados, el exmiembro del Politburó Dinh La Thang fue condenado a 13 años de cárcel.

La sentencia de otros 20 exresponsables del aparato estatal se conocerán este lunes, en un juicio que el régimen comunista quiere convertir en símbolo del combate contra la corrupción de los altos funcionarios.

Unos hombres armados secuestraron a Trin Xuan Thanh el 23 de julio en un parque público de Berlín, según Alemania, suscitando una crisis diplomática entre el gobierno alemán y el de Hanói.

Antes de encontrar asilo en Alemania, llevaba una vida fastuosa en Vietnam, como muchos responsables del régimen comunista. Pero en mayo de 2016, unas fotos de él al volante de un coche de lujo con matrículas gubernamentales lo pusieron en el ojo del huracán.

Las fotos, publicadas en la prensa local, lo hicieron pasar del estatuto de funcionario que aprovecha discretamente las ventajas de su posición al de símbolo de los altos funcionarios corruptos.

Una mala noticia para él, ya que el régimen comunista emprendió en los últimos años una operación "manos limpias" para intentar acabar con su reputación de corrupto.

Thanh no es un disidente, pero su secuestro en el corazón de Europa llamó la atención sobre los métodos del régimen vietnamita, acostumbrado a los raptos y las palizas a opositores.

Muchos blogueros se encuentran en la cárcel en Vietnam, tras ser condenados por propaganda contra el Estado por haberse atrevido a criticar al gobierno o denunciar su corrupción.

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AFP