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Trabajadores del café rotan los granos en la comunidad Waswali, en Matagalpa, a unos 130km de Managua, el 10 de febrero de 2017

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La variedad de café "robusta", que empieza a expandirse en los campos de Nicaragua, es la apuesta -no exenta de polémica- con que el país busca hacer frente a los embates del cambio climático y mejorar la rentabilidad de su producción cafetera.

El gobierno autorizó hace dos meses la siembra de este tipo de café en la zona del Pacífico pero sin abandonar la dominante variedad arábiga, de la que se obtiene granos de más calidad y mejor precio, aunque es poco resistente a las plagas.

El café, principal rubro de exportación de Nicaragua, ocupa 140.000 hectáreas, en 2015 dejó ingresos por 400 millones de dólares y genera 100.000 puestos en temporada regular y 300.000 en época de corte.

La intensa sequía que golpeó a Centroamérica en los últimos dos años exacerbó una plaga de roya que afectó a la mayoría de plantaciones cafeteras, provocando la ruina de cientos de pequeños caficultores y dejando sin empleo a miles de jornaleros.

La variedad robusta, aunque cotizado a precios menores en el mercado internacional, tiene el atractivo de ser una planta más resistente a plagas como la roya y de dar mayor rendimiento productivo, por lo que compensa con volumen su precio más bajo, según los expertos.

Este grano de sabor ácido y amargo es usado por la industria para hacer mezclas, principalmente para los cafés instantáneos.

El gobierno autorizó la siembra de café robusta hace cinco años en tierras bajas de la región del Caribe, con un plan inicial de 28.000 hectáreas y en diciembre de 2016 aprobó un plan para extenderla a la zona del Pacífico en 3.500 hectáreas.

- Oportunidad vs riesgos -

"La producción de café robusta ha mostrado ser rentable dada su alta productividad, bajos costos de producción y alto potencial para mejorar la prosperidad económica de los productores", afirmó Luis Chamorro, director de orígenes de Grupo Mercon, empresa que planea sembrar 7.000 nuevas hectáreas de robusta en Nueva Guinea (Caribe) en los próximos años.

Chamorro estimó que la cosecha 2016-2017 será de 40,000 quintales (1 quintal equivale a 46 kilos) lo que representa un poco menos del 2% del volumen total de café que se produce en Nicaragua.

"Indudablemente que en la zona del Caribe -una de las más pobres del país- para el pequeño agricultor es una excelente alternativa", dijo a la AFP el presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), Álvaro Fiallos.

Pero no todos están de acuerdo con la propagación de los cultivos de robusta. Algunos consideran que afectará la producción del café arábigo, del cual Nicaragua posee la dominación de origen debido a su alta calidad y prestigio internacional.

Varios gremios de productores han expresado sus reservas porque temen que se produzca un cruce genético entre ambas variedades, provocando una baja en las calidades del café de exportación.

"Si nosotros cambiamos a una variedad que nos va a dañar la caficultura y el prestigio de calidad, ese es un error que no debemos cometer y nos puede salir caro", advirtió el caficultor de Nueva Segovia (norte), Leonel López.

También se debate la posibilidad de que se mezclen los granos en el proceso de beneficiado, con efectos igualmente dañinos para la actividad exportadora.

William Rodríguez, gerente de beneficio de Las Nubes de Matagalpa (norte) rebate esta visión y asegura que no cree que el cambio afecte el prestigio del café de Nicaragua.

-Plan de diversificación agrícola-

Al margen de la polémica, el gobierno y gremios agrícolas incluyeron la siembra del café robusta como parte de un programa de diversificación agrícola y aprovechamiento de mercados, en este caso de la industria cafetera nacional.

Un decreto ministerial de Agricultura y Forestal (Mag-for) emitido en diciembre autorizó expandir la siembra de café robusta, actualmente circunscrita a Nueva Guinea, a otros seis departamentos en la región del Pacífico y Río San Juan (sur).

Entre las medidas para evitar el cruce de una variedad con otra, el robusta se sembrará en zonas bajas y a una distancia no menor a 30 kilómetros de donde se cultiva el café arábigo, los centros de beneficio también serán separados, según la disposición.

"Creemos que pueden subsistir las dos variedades, así como ocurre en Brasil y Vietnam (...)", dijo a la AFP el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (UPANIC), Michael Healy.

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