Un nuevo incendio forestal azota un área agrícola al norte de Los Ángeles, ciudad que la activista adolescente sueca Greta Thunberg visitó el viernes para participar de una protesta ambientalista.

María, el nuevo incendio, arrasó un área de 3.600 hectáreas, obligó a la evacuación de 8.000 personas y, aún fuera de control, amenaza unas 2.300 estructuras, así como varios cultivos, entre ellos de cítricos y aguacates.

Thunberg, que habló ante miles de personas, dijo que este estado en llamas es un claro ejemplo del cambio climático y que la tendencia será a empeorar.

"Podemos ver incendios forestales a la vuelta de la esquina", resaltó Thunberg, que saltó a la fama el año pasado por sus viernes de "huelga escolar por el clima" y luego por su discurso en la ONU. "Incendios que se están intensificando debido a la crisis climática".

Los incendios de este año, que aún no reportan víctimas mortales, se producen en medio de una alerta roja de fuertes vientos y bajísima humedad, que se mantiene hasta el sábado de noche.

Una decena de incendios activos se registran aún en este estado, que aún se recupera de las secuelas de fuegos de años anteriores, incluido el Camp Fire de 2018, el más destructivo en la historia del estado, que arrasó la ciudad de Paradise y mató a 86 personas el año pasado.

Fuegos similares en el norte de California, incluidas las regiones vinícolas de Napa y Sonoma, dejaron 44 muertos en 2017 y destruyeron miles de estructuras.

Thunberg, que visitó Paradise, insistió en que el mundo "está viviendo el comienzo de un colapso climático y ecológico". "No podemos ignorar la crisis más", siguió la activista, que busca la forma de volver a Europa después de que la ONU mudara su cumbre climática de Santiago a Madrid.

- Dron obstaculiza labores -

María estalló el jueves de noche en el condado de Ventura, a unos 100 km al noroeste de Los Ángeles, y se descontroló durante la madrugada impulsado por los fuertes vientos.

Cientos de bomberos respaldados por aviones cisterna y helicópteros luchaban contra las llamas, que hasta dañaron dos estructuras.

El alguacil del condado de Ventura, Bill Ayub, destacó que las cuadrillas de bomberos expresaron que su trabajo fue entorpecido por alguien que volaba un dron en el área del desastre.

"Nuestros esfuerzos aéreos de extinción de incendios se vieron obstaculizados por alguien que volaba un pequeño dron que aparentemente grababa el incendio", dijo a los periodistas. "Esto creó una situación bastante peligrosa. No sólo es ilegal (volar drones), sino que obstaculiza nuestros esfuerzos".

Otro incendio en el condado, el Easy Fire, que estalló el miércoles y se acercó peligrosamente a la biblioteca presidencial Ronald Reagan en el Simi Valley, fue contenido casi por completo el viernes.

"Estamos en medio de una gran batalla, ya tenemos una semana en esto y el final aún no está a la vista", dijo el jefe de bomberos del condado de Ventura, Mark Lorenzen. "Ha sido una batalla cuesta arriba".

Más al norte, en el condado de Sonoma, hubo también buenas noticias ya que las autoridades informaron que habían logrado controlar el incendio Kincade, el más grande del estado esta temporada, en un 65%.

En un intento por reducir el riesgo de incendios forestales, la mayor compañía eléctrica del estado, Pacific Gas & Electric, declarada en bancarrota, ha restringido el servicio a millones de clientes en el norte y centro de California, provocando indignación.

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