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El primer ministro británico, David Cameron, en el último día de la Conferencia del Partido Conservador, en Manchester, noroeste de Inglaterra, el 7 de octubre de 2015

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El primer ministro británico, David Cameron, arremetió este miércoles contra el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, acusándolo de simpatizar con el terrorismo, durante su discurso en el congreso del Partido conservador.

Corbyn "piensa que la muerte de Osama Bin Laden fue 'una tragedia'", dijo Cameron en Mánchester, en el último día del congreso, aludiendo a unas declaraciones que hizo en su día el recién elegido líder laborista.

"Una tragedia", replicó Cameron, "son casi 3.000 personas asesinadas en una mañana en Nueva York".

"No podemos permitir que este hombre perjudique al país que amamos con su ideología que amenaza a la seguridad, simpatiza con el terrorismo, y es de odio a Gran Bretaña", sentenció.

En un debate televisivo en 2011, Corbyn dijo, comentando la muerte de Bin Laden a manos de soldados estadounidenses, que "no hubo ningún intento de detenerlo, juzgarlo, de seguir este proceso".

"Fue una tentativa de asesinato y es una nueva tragedia, tras otra tragedia, tras otra tragedia", añadió, citando los atentados del 11 de setiembre de 2001 o la guerra de Afganistán, para acabar preguntándose "¿es que no aprendemos las lecciones?".

Cameron esbozó además los principales temas de su mandato -inmigración, vivienda, lucha contra la pobreza, renegociación con la Unión Europea-, reiterando que no volverá a presentarse a las elecciones.

"No voy a pelear en ninguna elección más como vuestro líder. Así que no tengo el lujo del tiempo ilimitado. Déjenme decirles: tengo tanta prisa como hace cinco años", afirmó el primer ministro en el primer congreso conservador tras su victoria por mayoría absoluta en las elecciones generales de mayo.

La anunciada renuncia de Cameron a pelear por un tercer mandato ha hecho que su sucesión fuera uno de los temas del congreso.

Suenan varios nombres, pero el que parece mejor posicionado es George Osborne, el ministro de Finanzas y segundo del gobierno, a quien Cameron lanzó un guiño en su discurso definiéndolo como "el canciller de hierro".

AFP