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El primer ministro británico, David Cameron (d), recibido por el presidente polaco, Andrzej Duda, el 10 de diciembre de 2015 en Varsovia

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David Cameron viaja a la cumbre del jueves y el viernes en Bruselas para dar aliento a las negociaciones para que Gran Bretaña siga en la Unión Europea, en punto muerto por su pretensión de limitar las ayudas sociales a los inmigrantes europeos.

Con un referéndum a la vista antes de que acabe 2017, la pretensión del primer ministro británico de retirar las ayudas sociales a los inmigrantes durante sus primeros cuatro años en Reino Unido no es del agrado de los otros líderes europeos, que argumentan que es discriminatorio.

"La batalla más dura de Cameron será ciertamente la de la reforma del Estado de bienestar", convertida en "una obsesión" en sus diferencias con Bruselas, estimó Agata Gostynska-Jakubowska, del Centro de Reforma Europea (CER), un instituto de análisis.

La medida no supondría más que un pequeño ahorro en las cuentas públicas -los inmigrantes de la UE fueron en 2014 el 2,5% de los demandantes de prestaciones sociales, según las cifras oficiales-, pero es una de las cuatro grandes demandas de Cameron para pedir a sus ciudadanos que voten a favor de la continuidad en Europa.

Además, quiere que se protejan los derechos de los países de la UE que no usan el euro; que Reino Unido quede fuera de los siguientes pasos para una mayor integración europea y, finalmente, potenciar la competitividad del mercado único.

Las esperanzas del Gobierno británico de arrancar un acuerdo a sus socios en la cumbre del jueves y el viernes en Bruselas se han desvanecido y la meta es ahora febrero.

Los miembros del Partido Conservador, de Cameron, donde se mantiene una fuerte corriente antieuropea, han hecho públicas sus inquietudes. El alcalde de Londres y diputado, Boris Johnson, una de las figuras más relevantes de los conservadores, dijo que Bruselas había dado la espalda a las "modestas" demandas de Cameron, en un artículo publicado el lunes en el Daily Telegraph.

Owen Paterson, un exministro euroescéptico, dijo que Cameron había recibido la promesa de "un cambio total" en la relación británica con la UE. En cambio, dijo a Sky News Sunday, Cameron se encuentra "en un pequeño bote, zozobrando, arrastrado por el gran ferry del Canal de la Mancha".

Antes de la cena del jueves, donde la renegociación de la membresía británica será el principal tema de conversación, se publicaron dos sondeos en Reino Unido que muestran que la opción de quedarse y la de irse de la UE están prácticamente empatadas.

La inmigración en Reino Unido alcanzó un nuevo récord en el año anterior a junio de 2015 (+336.000, resultado de la llegada de 636.000 inmigrantes y la salida de 300.000 emigrantes, según los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, ONS).

India, China, y tres países de la UE, Rumanía, Polonia y España, fueron la principal fuente de inmigrantes en Reino Unido.

- "Propuestas creativas" -

Aunque los funcionarios británicos niegan haber renunciado a su principal demanda, está claro que la diplomacia británica no ha vivido unas buenas últimas semanas. Durante la visita de Cameron a Varsovia, los dirigentes polacos -que tienen a 850.000 ciudadanos viviendo en Reino Unido- le instaron a dar con "propuestas creativas", a lo que Londres respondió que tales propuestas han de venir de los socios europeos.

La solución al problema podría ser dotar a Londres de un mecanismo de urgencia para limitar la inmigración europea si sus servicios públicos se ven desbordados o recortar las ayudas sociales a todos, a jóvenes británicos que no lleven cuatro años trabajando y a los inmigrantes en la misma situación.

El coste de los inmigrantes europeos en ayudas sociales es difícil de cifrar porque el sistema no registra sistemáticamente la nacionalidad de los solicitantes, aunque varios estudios aseguran que aportan más dinero a las arcas públicas del que reciben.

AFP