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El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, da una entrevista a un medio chino en el Fórum sobre Cooperación entre China y África, en Sandton, Johannesburgo, el 5 de diciembre de 2015

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El partido en el poder en Zimbabue oficializó este fin de semana la candidatura del presidente Robert Mugabe, de 91 años, a un nuevo mandato en 2018, pero su frágil salud alimenta las especulaciones sobre un sucesor.

Mugabe dirige el país con mano de hierro desde hace 35 años, pero en los últimos meses parecía enclenque. En septiembre, leyó durante 25 minutos un discurso idéntico al de un mes antes, aparentemente sin darse cuenta. Y recientemente tropezó dos veces. Unas señales que han abierto la batalla por su sucesión en el partido, actualmente en el poder, la Zanu-PF.

Mugabe se ha negado hasta ahora a designar a un sucesor y el viernes, con motivo de la conferencia anual de la Zanu-PF, criticó las divisiones que minan al partido. "Vuestra ambición no debe dividir al pueblo, el pueblo no pertenece a facciones. Pertenece a la Zanu-PF", afirmó.

"El tema de la sucesión es la clave de todos los problemas que atormentan al partido y seguirá siéndolo hasta que se resuelva", explicó Eldred Masunungure, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Zimbabue.

La economía nacional lleva 15 años en crisis y una polémica reforma agraria ha dañado la agricultura, un sector clave, disparando la inflación y el desempleo. La confiscación, por parte del Gobierno, de granjas en manos de blancos benefició sobre todo a miembros directivos de la Zanu-PF, que se apropiaron de estas tierras enriqueciéndose considerablemente.

- Poder familiar -

Según Godfrey Kanyenze, responsable del Instituto para el trabajo y la investigación económica en Zimbabue, la guerra de sucesión busca "conservar privilegios". "Saben que, si pierden el poder, se exponen a perder sus granjas y sus negocios. Por eso la primera dama, Grace Mugabe, entró en la pelea", añade.

El vicepresidente Emmerson Mnangagwa forma parte de los favoritos, pero algunos analistas estiman que Mugabe y su esposa quieren que el poder siga en manos de la familia.

Grace Mugabe, de 50 años, fue nombrada a la cabeza de la liga de mujeres de la Zanu-PF el año pasado, después de una campaña que condujo a la expulsión de Joice Mujuru, entonces vicepresidenta de Zimbabue y potencial sucesora de Mugabe. En la conferencia anual de la Zanu-PF, la liga de las mujeres ejerció presión para que uno de los dos vicepresidentes de Zimbabue fuera una mujer, una medida que favorecería claramente a Grace Mugabe.

Joice Mujuru prevé crear una nueva formación para las elecciones de 2018, pero habida cuenta de los resultados de la Zanu-PF en los últimos comicios, los analistas estiman que la guerra de sucesión se librará dentro del partido. Las posibilidades de que alguien de fuera gane los comicios son nimias, sobre todo porque, según las asociaciones de defensa de los derechos humanos, la Zanu-PF suele amañar los votos.

Y la oposición "no figura en ningún lado", afirma Masunungure refiriéndose al Movimiento por el Cambio Democrático (MDC). "Lo normal sería esperar que los opositores se aprovecharan de los problemas profundos de la Zanu-PF., pero están actualmente en 'estado de coma'", añade. "Por eso -agrega-, la Zanu-PF puede dedicarse a querellas internas. Sabe que no tiene un opositor fuerte fuera del partido. Los únicos rivales importantes están dentro".

AFP