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Un manifestante prodemocracia sostiene un paraguas amarillo el 26 de marzo de 2017 en Hong Kong, mientras la nueva jefa ejecutiva, Carrie Lam, abraza a su derrotado oponente John Tsang

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Carrie Lam, apoyada por las autoridades de Pekín, se convirtió este domingo en la nueva jefa ejecutiva de Hong Kong, en unas elecciones muy criticadas por la oposición prodemocrática, que teme perder las libertades de las que goza este territorio chino semiautónomo.

Se trata de la primera elección desde las protestas de la llamada Revolución de los paraguas de 2014, que pedía elecciones realmente democráticas y se enfrentó al hasta ahora jefe ejecutivo, Leung Chun-ying.

Leung, considerado por los opositores como una marioneta de Pekín, dejará el cargo en julio tras cinco años.

El jefe ejecutivo es elegido por un comité de 1.194 miembros, de los que la mayoría son partidarios de las políticas de Pekín.

Desde 1997, cuando Hong Kong dejó de ser una colonia británica y fue devuelto a China, ha sido gobernado con la divisa "un país, dos sistemas" que debía asegurarle mayor independencia.

Pero 20 años después, la influencia de Pekín es cada vez más patente y sus habitantes temen perder su forma de vida y sus libertades, más amplias que en la China continental.

Según el recuento oficial, Lam ganó gracias al voto de 777 miembros del comité, frente a 365 para John Tsang, considerado más moderado. El tercer candidato y el más liberal, Woo Kwok-hing, solo obtuvo 21 votos.

En los últimos años la frustración de los prodemócratas frente a la creciente influencia del Gobierno chino ha desatado movimientos que piden la autodeterminación o incluso la independencia de Hong Kong.

Los críticos creen que Lam profundizará las divisiones ya existentes, pero ella afirma que quiere unificar de nuevo Hong Kong. "Hong Kong, nuestra casa, sufre graves divisiones y acumuló mucha frustración. Mi prioridad es curar estas fracturas", dijo después de su victoria.

Lam se comprometió además a defender una organización de "un país, dos sistemas" y a proteger sus valores centrales, incluida la libertad de expresión y un poder judicial independiente.

Lam fue favorita desde el principio y se convierte en la primera mujer en ocupar el cargo.

Los movimientos pandemócratas le son especialmente hostiles desde que en 2014 apoyó un paquete de reformas defendidas por Pekín que desataron la Revolución de los paraguas.

Ese plan prometía elecciones libres para elegir al jefe ejecutivo en 2017, pero quería que los candidatos fueran preseleccionados. Finalmente, fue rechazado en el Parlamento de Hong Kong, dominado por los prodemócratas, y las reformas se abandonaron.

Centenares de manifestantes, entre ellos el líder prodemocrático Joshua Wong, se reunieron este domingo frente al edificio donde se realizó la votación, algunos de ellos gritando "¡Opongámonos a la designación de la autoridad central, elijamos a nuestro propio Gobierno!"

La policía impedía al paso a los que intentaban romper el cordón de seguridad. No muy lejos hubo manifestaciones de partidarios de Pekín que tocaban música militar y hacían ondear banderas chinas y de Hong Kong.

"Sigue siendo una selección del Gobierno de Pekín", lamentó a la AFP Nathan Law, que en su calidad de diputado prodemócrata forma parte del comité de elección pero que dijo haber votado en blanco.

Los miembros de ese comité representan a todo tipo de sectores, desde los negocios hasta la educación, pero excluyen a los 3,8 millones del electorado del territorio.

Li Ka-shing, el hombre más rico de Hong Kong, fue uno de los que fue a votar este domingo.

Los miembros prodemócratas dentro del comité apoyaron a Tsang, exsecretario de Finanzas, pero no fue suficiente. Los activistas lo consideran igualmente favorable a Pekín.

La nueva jefa ejecutiva tendrá que enfrentarse a un Hong Kong dividido, en el que la gente joven ya no cree en el sistema.

El territorio también se enfrenta al aumento exponencial de los precios de la vivienda, alentado por inversores venidos de la china continental y que complica la vida cotidiana.

Lam ha prometido concentrarse en cuestiones sociales, incluyendo la pobreza y la vivienda, pero sus opositores creen que deberá abordar también la situación política.

La influencia de Pekín se ha notado en algunos incidentes recientes, como la desaparición en 2015 de cinco editores de Hong Kong conocidos por publicar revelaciones escandalosas sobre la élite política china. Algunos de ellos aparecieron más tarde en la China continental.

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AFP