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Los cuerpos de algunos de los mineros muertos en un corrimiento de tierras yacen en el suelo en Hpakhant, una zona de minas de jade en el estado birmano de Kachin (norte), el 22 de noviembre de 2015.

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Cerca de 100 personas han muerto en Birmania por un deslizamiento de tierras en una mina de jade, donde los servicios de emergencia continúan trabajando en las labores de rescate, informó este domingo un responsable local a AFP.

"Sólo encontramos muertos" entre las piedras, declaró este domingo a AFP Nilar Myint, un responsable de la administración de Hpakant, en el Estado Kachin (norte), fronterizo con China. Un nuevo balance eleva de 90 a 97 el número de víctimas mortales.

Los socorristas, incluidos, según Myint, la Cruz Roja local, el ejército y la policía, seguían sus tareas de búsqueda este domingo.

Se trata de uno de los peores desastres registrados por esta importante industria, con grandes fallos de seguridad.

El accidente se produjo el sábado cuando una montaña de terraplén se hundió sobre decenas de cabañas en las que dormían personas que viven de la búsqueda de restos de jade no detectados por las empresas explotadoras.

"Incluso la gente que vivía en los poblados un poco más lejos podía escuchar los gritos" de las víctimas, relató a AFP Zaw Moe Htet, un pequeño comerciante de jade, cuyo pueblo domina el lugar donde se produjo el drama.

Birmania es el primer productor mundial de esta piedra preciosa, muy presente en el subsuelo de esta región minera.

Las condiciones de extracción - tanto en términos de seguridad como medioambientales -, son pésimas y las autoridades y las compañías de explotación cierran los ojos ante la existencia de mineros ilegales.

Miles de birmanos pobres se instalan en esta región para tratar de hallar restos de jade. En los últimos meses, decenas de mineros ilegales murieron por corrimientos de tierra, según las ONG. Estos dramas son a veces mencionados por la prensa local, sin que nada cambie para estas personas.

El secretismo envuelve el mercado de jade, que sigue siendo una fuente de riqueza de las viejas élites que hicieron fortuna en la época de la junta militar birmana, autodisuelta en 2011.

Birmania vendió en 2014 en el mercado mundial por valor de cerca de 27.500 millones de euros de jade, diez veces la cifra oficial, según un informe publicado este año por la ONG Global Witness.

- La mitad del PIB -

La ONG basada en Londres subraya que este mercado representa casi la mitad del PIB de Birmania, uno de los países más pobres del sureste asiático, pese a registrar un fuerte crecimiento desde 2011.

Según cifras oficiales de Pekín, más de 10.600 millones de euros en jade birmano fueron importados a China en 2014, indica Global Witness, denunciando "posiblemente el mayor pillaje de recursos naturales de la Historia moderna".

Las ONG aseguran que hay una intensificación de la actividad de las compañías mineras, en las últimas semanas.

La opositora Aung San Suu Kyi, cuyo partido ganó ampliamente las elecciones del 8 de noviembre, está llamada a formar gobierno a principios de 2016. Ha prometido luchar contra la corrupción y la opacidad de la economía, de la que la industria de jade es un buen ejemplo.

En la región de Hpakant, otrora tierra de junglas frondosas, dominan ahora las colinas peladas, debido a la multiplicación de las canteras.

El interés de los chinos por esta piedra preciosa, con sus múltiples matices de verde, acelera la desforestación de esta región.

Además, el lugar es escenario de combates entre el ejército y grupos rebeldes.

El jade es una fuente importante de ingresos para el Ejército de Independencia kachin, uno de los grupos armados étnicos más activos en el combate contra el poder central.

AFP