Organizaciones patronales lanzan advertencias y varios países desaconsejan a sus ciudadanos viajar a Barcelona. Cataluña, una rica región industrial y turística, teme el impacto económico de las manifestaciones.

- Inquietud en el turismo -

Australia, Francia, Reino Unido, Portugal, Alemania y Estados Unidos han hecho un llamamiento a la precaución a sus ciudadanos que viajen a Cataluña después de las manifestaciones violentas provocadas por las condenas del lunes a penas de prisión a líderes independentistas, generando la alerta en un sector turístico que representa el 12% del PIB regional.

Las violentas manifestaciones de los últimos días tendrán "una afectación directa en el turismo y el comercio" en el último trimestre, según la asociación de comerciantes Barcelona Oberta, que recuerda los incidentes de octubre de 2017, cuando la llegada de turistas disminuyó un 5%, y el volumen de negocio del sector se redujo entre un 5% y un 10% en la región más visitada de España.

El Ayuntamiento de Barcelona cifra en más de 1,5 millones de euros las pérdidas económicas causadas directamente del lunes al miércoles por las protestas (700 contenedores quemados, pavimentación, semáforos, señales de tráfico, arbolado...).

Dos cruceros del turoperador alemán TUI, con 2.500 pasajeros cada uno, han cancelado sus escalas del fin de semana en la ciudad, de un total de 20 buques previstos, según el Puerto de Barcelona.

El sector de los congresos, de gran importancia para una ciudad que acoge en febrero el congreso más grande de telefonía móvil del mundo, ha funcionado con normalidad este viernes y no hay anulaciones previstas, según las dos principales organizaciones del sector.

- Transportes: 25 millones de pérdidas por día -

Con casi el 20% del PIB español, Cataluña cuenta con una fuerte industria exportadora, en particular en los sectores agroalimentario y automovilístico.

El impacto económico en este sector es seguido muy de cerca, así como las rutas de transporte que permiten estas exportaciones.

La Confederación Española de Transportes de Mercancías estima en 25 millones de euros diarios las pérdidas ocasionadas por los cortes de carreteras organizados por los manifestantes. Los transportistas también han pedido al gobierno regional que les permita utilizar rutas secundarias para limitar los daños económicos.

Por su parte, el fabricante de automóviles Seat ha cerrado su planta de Martorell cerca de Barcelona desde la tarde del jueves hasta la noche el viernes, por temor a que más de 6.500 empleados no pudieran ir a trabajar por la huelga general.

Este cierre implica el retraso en la producción de 3.200 vehículos.

El mercado mayorista de Barcelona, que exporta un tercio de sus productos (frutas y legumbres, pescado y carnes), funcionó bajo mínimos el viernes, y muchos mayoristas y compradores no acudieron por la huelga general, según una portavoz de Mercabarna.

- Los empresarios condenan la violencia -

Las principales organizaciones patronales de la región condenaron la violencia y advirtieron sobre los riesgos "para la actividad económica y la imagen internacional de Barcelona", lamentando también los "ataques directos contra comercios".

La crisis desencadenada por el referéndum de autodeterminación ilegal del 1 de octubre de 2017 tuvo consecuencias negativas sobre el empleo y el consumo, y llevó a muchas empresas a transferir sus sedes sociales y administrativas fuera de Cataluña, un movimiento impulsado por los grupos más emblemáticos de la región: el banco Caixabank, la energética Naturgy y la concesionaria de autopistas Abertis.

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