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Obreros extranjeros en la construcción del estadio Al Wakrah, una de las sedes del Mundial 2022, el 4 de mayo de 2015

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Catar modificó la ley laboral para extranjeros, aunque mantuvo el sistema de la 'kafala', asimilado como un régimen de esclavitud por organismos de defensa de los derechos humanos y sindicales, movilizados ante la perspectiva del Mundial de Fútbol de 2022.

La 'kafala' (padrinazgo, en árabe) prohíbe a los trabajadores extranjeros salir del emirato o cambiar de trabajo sin el acuerdo de su patrón.

Con la nueva ley, promulgada el martes por la noche por el jeque Tamim ben Hamad al Thani, emir de Catar, los trabajadores extranjeros podrán solicitar la autorización de salida del país al ministerio del Interior y, en caso de no obtenerla al cabo de tres días, podrán dirigirse a una comisión de recurso.

También podrá firmar un contrato con otra empresa, una vez que haya cumplido con el contrato anterior. Actualmente, los extranjeros que terminan un contrato deben salir del país y solo pueden volver dos años más tarde, a condición de que el patrón para el que había trabajado no presente objeciones.

La secretaria general de la Confederación Sindical Internacional, Sharan Burrow, calificó a la nueva ley de "simulacro", dado que "no suprime la famosa autorización de salir del país".

Mustafa Qadri, de Amnistía Internacional, lamentó que la nueva ley no haya ido más lejos.

Cerca de 1,8 millones de extranjeros trabajan en Catar, muchos de ellos procedentes de India, y se prevé que sean 2,5 millones en 2020. Esa población representa el 90% de la población del emirato.

La situación de los trabajadores extranjeros saltó a primer plano cuando la FIFA atribuyó en 2010, ante la sorpresa general, la organización de la Copa del Mundo 2022 a este pequeño país del Golfo.

AFP