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El ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei (izq), habla con Zhou Xiaochuan durante la reunión del G20, el viernes 26 de febrero en Shanghai

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El presidente del Banco Central de China, habitualmente reservado, puso fin a meses de silencio para transmitir un mensaje positivo que apacigüe los temores sobre el futuro de la segunda economía mundial.

Zhou Xiaochuan salió de su tradicional reserva, que contrasta con la estrategia de comunicación de la Reserva Federal en Estados Unidos (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE), acostumbrados a comparecer frente a la prensa después de cada reunión de política monetaria.

Los fundamentos de la economía china siguen siendo fuertes. "No hay una base para que la devaluación del renminbi (tasa de cotización de la moneda china) sea persistente", destacó Zhou en una conferencia el viernes, antes de repetir el mismo mensaje positivo en una infrecuente comparecencia ante los medios.

El cambio comenzó a gestarse este mes, cuando el presidente del banco central chino (PBOC) concedió una larga una entrevista a la revista Caixin.

Pese a la desaceleración del crecimiento, que alcanza mínimos en 25 años, "los fundamentos de la economía china siguen siendo sólidos", insistió el presidente del emisor chino antes la prensa.

El cambio de la estrategia de Zhou, que preside la junta de gobernadores de una institución que, a diferencia de la Fed y el BCE, no es independiente, ilustra la reciente ofensiva lanzada por las autoridades para convencer a los inversores de la fortaleza de la segunda economía mundial.

- Un año difícil -

"China refuerza sus relaciones públicas frente a un año que se plantea difícil", comentó Brian Jackson, economista de la firma IHS Global Insight.

Para el experto, "en el segundo semestre de 2015, la ausencia de declaraciones públicas coherentes alimentaron la incertidumbre y el nerviosismo de los mercados", tras la fuerte devaluación del yuan y el desplome de las bolsas chinas.

Ahora la presión se intensifica, con el surgimiento de dudas sobre la capacidad de China de impedir que la desaceleración lleve a una caída descontrolada de la economía.

"Las autoridades intentan a partir de ahora rectificar y comenzar a comunicar. Eso en sí mismo es un progreso, sea cual sea el mensaje", estimó Jackson.

Ante el nerviosismo de los mercados mundiales, muchos actores del mundo de las finanzas han pedido a China que emita mensajes claros. China "tiene un problema de comunicación", dijo en Davos la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde.

El viernes, el secretario del Tesoro, Jack Lew, dijo que es importante que el gobierno chino "siga con sus reformas y comunique claramente sus políticas, para un mundo que espera está ansioso".

El ministro francés de Finanzas, Michel Sapin, se expresó en la misma sintonía. "La mejor forma de luchar contra una volatilidad excesiva, es ofrecer legibilidad", estimó.

Pese a los mensajes positivos, los analistas proyectan que el crecimiento de China va a desacelarse en 2016 desde el nivel de 6,9 por ciento del año pasado y que el yuan seguirá cotizando a cotas bajas.

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AFP